Griselda Triana, viuda de Javier Valdez: “Matar a un periodista es matar el derecho a estar informados”


Griselda Triana, viuda del periodista mejicano asesinado por el narco, durante el encuentro con periodistas organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Foto: Fernando Sanz

Texto e imágenes: Fernando Sanz / @FernandoSanzMor

El 15 de mayo un coche blanco cerró el paso al Toyota Corolla de Javier en la ciudad de Culiacán. De él salieron dos hombres armados, encapuchados, que le obligaron a salir del vehículo, arrodillarse y a ponerse un sombrero en la cabeza. Acto seguido, doce disparos acabaron con Javier, Javier Valdez, uno de los mejores cronistas de México y uno de los periodistas más críticos con la corrupción del narcotráfico. “Aquel día el tiempo se detuvo y desde entonces, me siento sedad, anestesiada, suspendida. Si tenía alguna dolencia física, desapareció, y el dolor que siento por su cobarde crimen es mucho mayor”, afirmó su viuda Griselda Triana, de visita en España para recoger la Placa de Honor que la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) concedió a su esposo a título póstumo.

El caso Valdez, fundador de la revista Ríodoce y autor de seis libros sobre el narcotráfico, el último titulado Narcoperiodismo; no es sólo es importante por la magnitud de su víctima, sino porque advierte de la impunidad del crimen organizado en el país norteamericano. “México vive una tragedia que no cesa”, explicaba Triana ante una veintena de periodistas “una tragedia que antes se concentraba en dos o tres estados, pero que ahora se ha extendido y ha profundizado en el conjunto del país”. Triana afirmó que el narco “se ha adueñado de municipios y estados completos” y que sus redes clientelares “corrompen instituciones y devastan el tejido social”.

Griselda Triana, durante su alocución. De fondo, un cartel con la cara de su marido. Foto: Fernando Sanz

La viuda del periodista cargó contra los gobiernos “en todos los niveles y de todos los partidos políticos” por ser cómplices del narcotráfico “más por interés que por miedo”. Desde la llegada del populista Vicente Fox al Palacio Nacional – sede del Ejecutivo -, el poder de estos criminales creció en todo el país y con el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) “hay más violencia, más crímenes y más corrupción, como el caso de la desaparición de los 43 estudiantes de Guerrero en septiembre de 2014”.

Una clima de terror que Valdez retrataba en sus crónicas, poniendo nombre y apellidos a las víctimas del narco y sus familiares. Esto le ocasionó más de un reproche por parte de algunos compañeros, que se quejaban de que no hablara de las cosas bonitas (“los ríos, los atardeceres”) del Estado de Sinaloa y, en particular, de su ciudad Culiacán. No obstante, Valdez consideraba difícil escribir sobre las bondades de su entorno cuando “cada día caían personas muertas, perforadas, con impunidad… como Javier también ha caído”, aseveró, con la voz quebrada, su viuda.

Ahora la principal lucha de Griselda Triana es que el crimen que acabó con la vida de su marido no se convierta en un número más. “Más del 80% de las agresiones a periodistas viene de la esfera gubernamental, según datos de asociaciones internacionales, y casi siempre estas agresiones, incluyendo los asesinatos, quedan impunes”.  El relato que Triana hace de la sociedad mejicana no es alentador y criticó que “en México a la sociedad deja solo a los periodistas y les preocupa poco que maten a uno de ellos”. Cuando se acaba con al vida de un reportero “también se mata el derecho a estar informados”, remachó.

La indefensión ante el crimen organizado, además, es mucho mayor en las áreas rurales. Javier Valdez, que también ejercía de fixer o cicerone para otros periodistas nacionales y extranjeros,se exponía mucho. Por eso, su viuda pidió el apoyo de todos los mexicanos en el exilio e instituciones nacionales e internacionales para que se esclarezca el crimen de su marido. “¿Es acaso un delito visibilizar a las víctimas de las violencia en México? ¿Acaso es delito mostrar a niños, mujeres y ancianos asesinados por el narco? ¿Es delito exigir a la sociedad a que no sea apática? En definitiva, ¿acaso es delito decir la verdad?”, concluyó.

***

México se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos para la profesión periodística. En el Informe Anual de Reporteros Sin Fronteras-España (el análisis más detallado de la situación del periodismo a 31 de diciembre de 2016) sitúan al país azteca en el puesto 149 de 180 (muy cerca de los países considerados depredadores de la libertad de Información), con 9 asesinatos el pasado año y con una clara connivencia entre la política y el narcotráfico, lo que hace el trabajo mucho más peligroso. Unas cifras muy similares a las de Siria, un país en una cruenta y compleja guerra civil, en el que once periodistas murieron en el ejercicio de su trabajo a finales del año pasado. En el ecuador de 2017, además, hay que lamentar la muerte de al menos otros seis periodistas, uno de ellos el propio Javier Valdez. La asociación Artículo 19, dirigida a la defensa de la libertad de expresión, calcula que en los últimos 16 años ha habido 400 agresiones, 18 asesinatos y 24 desapariciones de periodistas en México, de las que no se han llegado a revslver el 5%.

 

Griselda Triana se emociona hablando de su marido en un momento del encuentro con periodista organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Foto: Fernando Sanz

 

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