Francia se pone “en marcha”


Nuestro socio y compañero Pedro Alonso nos cuenta desde París la primera vuelta de las presidenciales francesas y el ánimo para una ronda final que puede cambiar la forma de hacer política en el país vecino y, también, en el resto de Europa.

PEDRO ALONSO LÓPEZ / @pedro_alonso7

Carteles electorales de la primera vuelta a las presidenciales francesas en París. / Fotografía: Pedro A. Alonso

Seis días. Ese es el tiempo que falta para que los 47 millones de franceses con derecho a voto vuelvan a las urnas para demostrar su apoyo a uno de los candidatos ganadores de la primera ronda: el centrista Emmanuel Macron – el ganador virtual tras el anuncio de apoyo de los conservadores y los socialistas – y la líder de la extrema derecha Marine Le Pen.

Mientras los candidatos apuran los días buscando reafirmar su electorado, los parisinos viven esta nueva cita en un ambiente a caballo entre el tedio de un resultado que dan por seguro – si se repitieran los resultados de la primera vuelta, los votos de Macron, Fillon y Hamon sumarían el 50,38% del censo – y la incertidumbre de lo que todavía está por escribir.

Los bares siguen llenos de turistas, el tráfico por el Arco del Triunfo no cambia su ritmo imposible y los propios medios de comunicación reconocen que, a diferencia de los comicios de 2002, la presencia del Frente Nacional en la segunda vuelta no moviliza al electorado.

Sin embargo, la pelea por el Elíseo todavía no ha terminado y Le Pen ya ha maniobrado para hacerse con el poder. El primer movimiento, dimitir temporalmente de la presidencia de su partido para ser “la presidenta de todos los franceses”; el segundo, seducir a los votantes de los partidos obreros especialmente golpeados por la crisis.

Algo no tan imposible si se tiene en cuenta que el dirigente de la izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, ha preferido no decantarse sobre su voto y ha pospuesto la decisión de su formación a una consulta a las bases que se celebra mañana, martes 2 de mayo.

Primera vuelta: sol y urnas en París

En un ambiente festivo, al calor de los rayos del sol que brillaban sobre París, los miles de franceses llamados a las urnas este domingo han dieron la victoria a Emmanuel Macron, líder del movimiento En Marche que con un 24,01% de los votos, ha superado por casi tres puntos a la dirigente del Frente Nacional, Marine Le Pen.

Una diferencia aún más grande en el distrito de Îlle-de-France – que agrupa a la capital gala y a su área metropolitana – en la que el centrista obtuvo el 28,63% frente al 12,57% de la heredera del partido de la llama tricolor.

Sin opciones de pasar a la segunda vuelta quedaron François Fillon (20,01%), Jean-Luc Mélenchon (19,58%) y un decepcionante Benoît Hamon, que cosechó el peor resultado de la historia del Partido Socialista, con apenas el 6,36% de los votos.

Apenas setenta y dos horas después de haber sido de nuevo atacado por el terrorismo, el pueblo galo ha demostrado una lección de unión y entereza acudiendo en gran número a las urnas. La fiesta de la democracia se palpaba en las calles desde bien temprano. Largas colas de ciudadanos que han respondido con su voto y han dejado clara la apuesta de los franceses. Uno de los mayores despliegues policiales sin precedentes en unas elecciones hacía que las calles del centro de la capital fueran más seguras que nunca.

Colas para votar en la primera vuelta de las elecciones francesas en París./ Fotografía: Pedro A. Alonso

Las terrazas de los cafés y los bares estaban llenas de gente que ojeaba la prensa y disfrutaba de una experiencia electoral, para muchos jóvenes la primera. En uno de los tantos quioscos que uno se encuentra en pleno corazón de Rue Rivoli, su vendedor reconocía que la “calma y tranquilidad” de la jornada. “Hay mucha gente indecisa que hasta última hora puede cambiar su voto”, comentaba.

Unas pocas calles después nos encontramos con Marc, un parisino que regenta otro puesto de prensa desde hace dos años y que ha abierto “a las siete de la mañana, como casi siempre”. “La gente sí que tiene conciencia de que hay que cambiar Francia, pero se van a esperar a la segunda vuelta”, explicaba.

Por último, hablamos con Louis, que desde su privilegiado sitio de venta de refrescos y periódicos en pleno Le Marais, reconocía que había votado por Mélenchon. “Espero que cambien las cosas. Mañana (por el lunes 24 de abril) será todo más interesante y seguro que la prensa da buena cuenta de ello”, decía. “Aunque al final, es la banca la que decide”, se sonreía.

El próximo 7 de mayo, Macron y Le Pen volverán de nuevo a congregar a millones de franceses en una apasionante segunda vuelta. Será entonces un duelo entre la corriente europeísta que sintoniza con la amplia mayoría y la euro hostil que pretende amenazarla.

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