Crónica de un viaje por un país mítico muy real: La España vacía


Un tenedor. Ese es el ejemplo que Sergio del Molino, un documentado, viajado y culto periodista (extraordinaria conjugación) emplea para explicar las verdaderas diferencias o “rarezas” de España respecto a otros países de su entorno más allá de los tópicos y las exageraciones o de las visiones demasiado o poco duras. El tenedor, la manera de nombrarlo en castellano en contra de lo que es común a otras lenguas, en las que la palabra deriva de un apero de labranza,  sirve de arranque de un extraordinario viaje, una crónica de viajes entre dos mundos, la España vacía, rural, una enorme superficie “devastada” con la misma densidad de población que Laponia, y la España urbana, un 48% del territorio donde vive “apretado” el 84,4% de los españoles. En una capital de provincia de la primera, por ejemplo, Teruel, hay nueve habitantes por kilómetro cuadrado, en la capital del país, Madrid, más de 5.000.

Pero esto es sólo el comienzo de una gran historia, una interesante historia que, como ocurre con los grandes reportajes, estaba ahí, pero que Sergio del Molino, como avezado periodista, ha sabido ver mejor. Mucho se ha escrito sobre esa España vacía, sobre las “dos Españas”, que quizá no sean las que se piensa, sobre el éxodo del campo a la ciudad, pero en esta crónica -donde se recogen bastantes de esos antecedentes literarios, periodísticos e incluso cinematográficos-, esa realidad cobra un sentido, digamos, redondo, ya desde la elección del título,  y además, sirve -gracias a la erudición y el sentido crítico de los que hace gala el autor- para desmontar más de un mito. No es esta una crónica que repita lugares comunes.

Del Molino hace al respecto toda una declaración de principios: “Aunque bebo de muchas fuentes documentales, no me debo a ninguna ciencia ni tengo especialización académica. Escribo desde la ignorancia feliz del diletante. Hay especulación, hay poesía y hay libertad en estas páginas que forman parte de mi obra y de mi proyecto literario, del que la reflexión sobre mi país es una parte cada vez más clara”. ¿Y qué otra cosa es el buen periodismo? Al leer esta reflexión, no pude evitar hilarla con la que otro gran cronista, Martín Caparrós, último Premio de Periodismo Miguel Delibes, ofrecía en una entrevista publicada por EL TINTERO. Frente al afán actual de especialización en todos los ámbitos, Caparrós defendía que el periodismo “es lo contrario de eso, es saber un poco de todo y nada realmente. Se parece a aquello que en otras épocas se llamaba el espíritu renacentista, con el que uno podía tener más o menos una visión general. Cuando funciona bien es superinteresante porque, en efecto, produce gente que puede relacionar cosas muy diversas, muy variadas, allí donde el especialista está excesivamente encerrado en un campo muy pequeño”.

El periodista y escritor, Sergio Molino. Fotografía: editorial Turner.

El periodista y escritor, Sergio Molino. Fotografía: editorial Turner.

Del Molino hace eso, relaciona, como él mismo explica, libros de importantes autores españoles que le precedieron en sus crónicas viajeras, desde Unamuno a Azorín, o de los “curiosos impertinentes”, viajeros románticos franceses y británicos como Dumas, Gautier o Andersen, inspirados por el pionero Richard Ford con su célebre Manual para viajeros por España y lectores en casa (1845) [*]. El Quijote también forma parte central de este libro, en el que se cita a autores contemporáneos, como Llamazares o Delibes, y en el que hay datos estadísticos, geografía, historia, sociología, psicología…, se nos explican con lucidez causas y consecuencias del sistema electoral español, se habla de papel del carlismo, de la película Surcos, de las Hurdes (casi un ensayo dentro de otro), de Buñuel, su falso documental u “obra de ficción que, paradójicamente, dice la verdad”,  y de sus antecedentes.

En su paseo por la España real y mítica, esa “que nunca fue”, Sergio del Molino cita a Thoreau y Ramón J. Sender, habla de lo que llama el “gran trauma”, el éxodo masivo español de mediados del siglo XX,  durante el franquismo, de Fraga o del expresidente extremeño Rodríguez Ibarra, y nos lleva a Fago, donde cubrió la información del crimen que por primera vez en su historia hizo famosa en 2007 a esta aldea del pirineo oscense, el asesinato de su alcalde a manos de otro ‘neorrural’. Esa es otra de las cualidades de una buena crónica, que el cronista conozca los lugares de los que habla. El autor de La España vacía se la ha recorrido como reportero y también ha viajado por Francia, Inglaterra, Alemania…, países de los que aporta interesantes datos de contraste con España respecto a las políticas de tratamiento del declive rural y sus efectos. En definitiva, Del Molino ofrece un testimonio directo, documentado, contrastado, y un análisis elocuente sobre la situación de país, y de cómo se ha llegado a ella, de esa cainita relación de amor-odio entre los españoles del campo y de la ciudad, de la desconfianza, de los prejuicios ajenos y, sobre todo, de los propios y de los posibles orígenes de esa visión oscura sobre nosotros mismos, casi un ejercicio de psicoanálisis.

 

[*] Obra completa publicada también por Turner en 2009.

 

 

Texto: Tamara Crespo / @TamaraCrespoPer /Imágenes: Turner

 

La España vacía. Viaje por un país que nunca fue

Autor: Sergio del Molino

Editorial: Turner. Colección Noema

Páginas: 292

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s