Nico Rost, o el intelecto frente a la barbarie


Texto: Fernando Sanz / @FernandoSanzMor
Foto: Marta Martínez

marta_mtnez-1La historia de Nico Rost es una historia de resistencia. Ya fuera retratando la pobreza en las zonas más remotas del Imperio Astro-húngaro o en los campos de batalla de la Guerra Civil Española, el periodista y traductor holandés (1896-1967) nunca abandonó su compromiso – algunos dirían su militancia política – incluso en los años más negros de la Europa del pasado siglo.

Durante la expansión del nazismo en el corazón del continente, Rost siempre se opuso a asimilar la propaganda de Goebbels y sus aliados como la verdadera cultura alemana. Una resistencia que se hizo más evidente si cabe durante su estancia en el campo de concentración de Dachau.

A diferencia de los campos de exterminio de Mathaussen o Auschwitz en los que los prisioneros trabajaban hasta la muerte o eran directamente ejecutados, Dachau era una ‘institución modelo’ dirigida a presos políticos y que contaba con una biblioteca repleta de clásicos europeos.

Grillparzer, Hölderlin, Bloy y, sobre todo, Goethe asoman entre las penurias de los mendrugos de pan escondidos bajo la almohada o el recuento de cadáveres en un relato de supervivencia en el que no hay lugar para la lástima. Rost lo tiene claro: puede que su cuerpo no aguante el embate, pero sí su conciencia.

Por otra parte, el lenguaje tiene un papel destacado en esta obra. No sólo por las deformaciones propias surgidas de una situación de reclusión tan extrema – conceptos como Kapo o Revier (enfermería) se llenan de matices a la luz de las atrocidades –, sino por el mantenimiento de muchos términos en alemán, francés, holandés e incluso hebreo que ponen de manifiesto la particular babel del campo.

Una babel en la que España y sus tribulaciones también ocupan su lugar. Presos como el pretendiente carlista Javier de Borbón y Parma se cruzan con los casi anónimos prisioneros republicanos o los recuerdos de Rost de sus entrevistas a destacados líderes izquierdistas como Dolores Ibárruri, ‘La Pasionaria’, durante la Guerra Civil. La presencia hispánica culmina con el epílogo de Rosa Toran sobre los reos españoles en los campos de Dachau y Mathaussen.

‘Goethe en Dachau’ no sólo destaca por su contenido y su cuidada presentación – en la que destaca el trabajo la editora Marta Martínez de ContraEscritura y el de la traductora Núria Molines -, sino porque ha sido fruto de un micromecenazgo que ha permitido rescatar este diario personal y humano del olvido y recordarnos que la cultura puede salvarnos, sobre todo en tiempos de barbarie.

Goethe en Dachau

Autor: Nico Rost

Editorial: ContraEscritura

Páginas: 336

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