El día que me volví sospechosa


ANA BELÉN SANTOS

woman-41891_1280Sí, soy sospechosa desde entonces, desde hace más de once años. Ya no me ven como una trabajadora “24 horas al día disponible”, se acabó ese cartel. Desde hace once años tengo otros colgados sobre mi espalda: ”baja maternal”, “excedencia”, “lactancia”, “reducción de jornada”….qué horror, lo peor para un empresario de “los de toda la vida” que viven solo el momento presente, porque ellos no ven más allá que un puñado de euros; creen que los niños pueden dejarse aparcados en cualquier lugar, en cualquier momento…y todos sabemos que de estos hay muchos.

También hay mujeres que bien por no tener hijos (hay muchas que sí lo entienden a pesar de no haber sido madres) o bien por tenerlos y cuidarlos de otra manera te ven como una especie rara, sospechosa…Porque sospechan que te quieres aprovechar de los derechos adquiridos. Así que te descubres legisladora cuando tienes que bucear por las leyes que te amparan; sindicalista cuando tienes que pedir que se reconozcan esos derechos; y derrumbada, en casa, cuando piensas ¿y si tienen razón, y si esto lo estoy haciendo mal? ¿Y si me tenía que haber quedado en casa como antiguamente cuidando de la prole….?

Te descubres legisladora, sindicalista… y derrumbada

Pero no quiero. Quiero ejercer de periodista, quiero tener ese derecho y también el de madre. Quiero las dos cosas; no es un capricho, es una necesidad de todas y cada una. El Día Internacional de la Mujer Trabajadora debería servir para desenmascarar a todos y a todas las que no están de acuerdo con esto.Hay empresas que cuidan de estos derechos y lo hacen muy bien pero, seamos sinceros, conocemos muy pocas, y eso que están hartas de decir que así las cosas funcionan mejor, que se produce más y mejor… pero nada, aquí no hay manera.

A lo largo de mi trayectoria profesional he pasado a causa de esto por situaciones bastante duras; de hecho, tener mi primer hijo fue una experiencia increíble como madre pero nefasta como trabajadora. Así que a esos que entonces me miraron tan mal …les pido disculpas. Sí, disculpas por no ser tremendamente madura y hablarles claro, por no luchar con la frente muy alta por mis derechos, sabiendo que mis obligaciones las cumplía a rajatabla; y disculpas porque yo no sabía qué tipo de madre iba a ser, no lo tenía diseñado.

Cuando decidí estudiar Periodismo no pensé en si podía ser o no compatible con la maternidad, ni siquiera sabía si iba a ser madre o no. Pero maduras, creces, tienes una familia y quieres tener hijos…no me preguntéis por qué, quieres y ya está…Y así, sin tenerlo diseñado, me he convertido en familia numerosa y también sé ya que tipo de madre soy: soy de esas que quieren compartir con sus hijos todas sus alegrías y todas sus penas, de esas que quieren estar en los mejores momentos de su vida y sobre todo en los peores, de esas que quieren ser capaces de adivinar cada gesto para dar un abrazo en el momento justo, de esas…Sí, de esas. Y tengo todo el derecho, tenemos todo el derecho a poder ser de esas madres porque esto de la conciliación a veces suena a chiste. Pero es que esto de conciliar también es vivir. No es necesario tener hijos, hay que hacer compatible el trabajo y la vida.

Conciliar también es vivir; no es necesario tener hijos, hay que hacer compatible el trabajo y la vida

Cuando he “disfrutado” de reducción de jornada no era para hacer lo mismo que en jornada completa, señores empresarios, directores generales o como os llaméis. Vosotros teníais que haber dado un paso al frente y contratar a otra persona para ese intervalo de horas. Eso es, señores empresarios, directores generales, subdirectores…lo que teníais que hace. Pero, claro, mejor no muevo nada y me quedó ahí, anclado en el pasado y diciéndole a todo el mundo: ”Fíjate, como es esta, qué morro, cómo se aprovecha…” Tú,señor empresario, tenías pensado exprimir al máximo a esa futura madre y de repente ha sido tan irrespetuosa que se ha quedado embarazada, ha tenido un hijo y encima va y lo quiere cuidar. Inaudito.

Trabajamos, formamos parte de una profesión que se supone progresista pero no es así; conciliar es muy difícil porque aunque hay leyes que nos amparan, las mentes siguen ancladas en el pasado, la de muchos hombres y también la de muchas mujeres.

¿Hay esperanza? Creo que sí, soy optimista por naturaleza. De unos años para acá, estoy descubriendo un montón de madres y también padres – esto me gusta todavía más porque hay pocos pero ahí están- que ejercen sus derechos como buenamente pueden. Pero lo hacen y eso puede traducirse en que poco a poco las cosas vayan mejorando y cuando nuestras hijas y nuestros hijos sean padres y madres a lo mejor, solo a lo mejor, esto de la conciliación será más fácil…porque no tener hijos es una opción pero tenerlos también lo es.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s