El buen perfume, en frasco pequeño


Rodrigo García Melero

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“Sean los orientales tan ilustrados como valientes”… Con rimas y contundencia decido comenzar estas líneas sobre mi periplo periodístico en el “paisito”, el pequeño pero gran Uruguay. Lo reconozco. Ese entrecomillado integra siete palabras a las que le tengo cierto cariño. Ellas me dieron la bienvenida hace ahora un año al poner un pie (el derecho) por primera vez en este país, antigua banda oriental del virreinato de la Plata. Lo primero que llegó a mis manos fue una moneda de 10 pesos uruguayos (0,30 euros), en la que junto al imponente rostro del libertador rioplatense José Artigas (1764-1850) aparece con esplendor tan magna frase que a él se le atribuye. Y sí. Los que habitan este Estado de poco más de 176.000 kilómetros cuadrados y solo 3,3 millones de habitantes, son por lo general un pueblo ilustrado con gusto por la cultura. No obstante, de este pequeño territorio salieron Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Juan Carlos Onetti y otros tantos intelectuales que dieron la vuelta al mundo con su verso. Además, como anécdota, no es raro leer en alguna guía turística que muchos uruguayos compran los libros a plazos.

En cuanto a la valentía, quizá hay un elemento, idolatrado de forma especial en este lado del mundo, en el que todo un país echa el resto sea cual sea el adversario: el fútbol. En esto no hay cobardía que valga. Más aún, para trabajar aquí como periodista e incluso para adaptarte a la perfección al país, sea cual sea tu dedicación, hay que tener una cosa clara: el balompié lo es (casi) todo y cualquier partido de la selección celeste (aunque sea un amistoso del torneo más amistoso de los amistosos) es capaz de eclipsar lo poco o mucho que ese día haya ocurrido en el país. Las informaciones relacionadas con el deporte rey ocupan buena parte de la agenda diaria de los medios de comunicación y son Peñarol y Nacional los “Madrid y Barça” de estos lares. Seas hombre o mujer, mantenerte actualizado sobre sus idas y venidas te asegura salir triunfante en muchas de las conversaciones con amigos, taxistas, compañeros de trabajo, gimnasio o cualquier otro foro social.

12179784_10207772959905752_156258134_nMuchos piensan que al ser este el segundo país de Sudamérica “más chico” –solo por detrás de Surinam- lo normal es que no pase nada relevante. Y no es así. Mucho menos desde que el veterano y atípico José Mujica llegó a la Presidencia en 2010 o desde que hace casi dos años el Parlamento legalizase la producción y compraventa de marihuana, lo que hasta ahora sigue generado un incesante goteo de pintorescos dimes y diretes informativos. Llegados a este punto, es necesario precisar otra característica de Uruguay: se trata de un país especialmente centralizado en Montevideo, donde vive aproximadamente la mitad de la población, y donde por sus características demográficas “todo el mundo se conoce”. Es así que no resulta especialmente difícil acceder como periodista a las figuras de mayor relevancia informativa. Ya sean diputados, senadores, expresidentes, jueces, fiscales o futbolistas. Y es precisamente este detalle lo que permite ilustrar a la perfección la forma de ser uruguaya. Nadie es más que nadie.

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A la vista está, por ejemplo, el impacto que causó en todo el mundo que un antiguo guerrillero, de aspecto austero y discurso llano llegase a ser presidente de Uruguay: Mujica, que dejó el poder el pasado marzo, todavía hoy, como senador, sigue acaparando flashes y es tomado como continuo líder de opinión en sus intervenciones dentro y fuera del país. El “Pepe”, como familiarmente se le conoce, es igual en las distancias cortas que en las largas: un político atípico e inaudito que vive con lo justo en una chacra (granja) junto a su mujer, la también senadora Lucía Topolansky y su dieciochoañera perra coja Manuela. También las coberturas informativas se hacen casi en familia: lo normal es cruzarte a diario con prácticamente los mismos compañeros en uno u otro acto. Además, el hecho de que por lo general los sueldos no sean altos y muchos trabajos sean a media jornada significa que buena parte de colegas (y también de otros gremios) trabajen por la mañana en una empresa y por la tarde en otra.

Más allá de la multitud de emisoras de radio, el espectro de medios se concentra en los dos diarios principales: El País, fundado en 1918; y El Observador, en 1991; y en las cinco cadenas de televisión –una de ellas pública- que se ven en abierto. Todavía no se ha extendido el uso de la TDT y el contratar un servicio de cable es casi fundamental para disfrutar de una mínima variedad de contenidos.

En las parrillas de cada cadena de TV se da una fuerte dependencia de contenidos tanto de la vecina Argentina como de España

Por un lado, la política autóctona ocupa la mayor parte de los noticiarios y las páginas de la prensa nacional, sin apenas cabida a lo que ha ocurrido en otros países, y mucho menos de la proveniente de los más alejados de la región. Por otro, no menos importante es la información internacional que Uruguay, ubicado entre dos gigantes como Argentina y Brasil, genera al ser sede de no pocos organismos internacionales, como el bloque de integración regional Mercosur, antiguamente Mercado Común del Sur, o la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Coincide que este año el país, actualmente gobernado por Tabaré Vázquez, ejerce la presidencia temporal de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), lo que contribuye a que la agenda política internacional esté, de cuando en cuando, especialmente ajetreada.

En las parrillas de cada cadena de TV, si bien existe producción propia en informativos y en programas de actualidad y entretenimiento, se da una fuerte dependencia de contenidos tanto de la vecina Argentina como de España. Resulta curioso hablar con un uruguayo de lo que ha ocurrido en un determinado capítulo de series como “Cuéntame” o que varias generaciones hayan visto “Verano azul” u “Operación Triunfo”.

12180805_10207772960025755_2141709635_oReitero que prácticamente todos los lugareños tienen o tenían un abuelo o padre nacido en España –generalmente en Galicia- y los que no, cuentan con un primo, un hermano o un sobrino viviendo en Barcelona, Madrid, Ibiza o Vigo. El subir a un taxi y que el conductor haga referencia a la “madre patria” una vez tu acento ha delatado “de dónde sos”, forma parte del día a día. Pero no nos confundamos. Estamos en el hemisferio contrario y nos separan 10.000 kilómetros y un señor océano. Y eso se nota en aspectos que van desde la gastronomía, el modo de disfrutar del tiempo libre o la forma de expresarnos. Hablamos el mismo idioma pero es diferente a la vez. Los llamados “falsos amigos” están a la orden del día: aquí se toma o se agarra, pero nunca se “coge”, lo que puede generar millones de malentendidos (quién no sepa por qué que ‘agarre’ el diccionario de la Rae y busque el significado de “coger” en Latinoamérica). Los melocotones son “duraznos”, la camiseta “remera” y tirando para casa… al lead o entradilla de las noticias lo llaman…. “copete”. En fin…. de momento, hasta aquí llegaron los humildes retazos de mi día a día en este lugar de vida agradable y gente amable. Sea como fuere, espero haber sabido ilustrar aunque de forma breve algunos de los típicos tópicos de este país que, doy fe, cumple a la perfección eso de que “el buen perfume… se vende en frasco pequeño”.

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