¿Es posible comer escribiendo de gastronomía?


TEXTO: Rubén Vega Justo
IMAGEN: Juan Carlos Barrena

moralejoDavid Moralejo parece tener la solución -o, al menos, una de ellas- para el dilema que a muchos jóvenes les asalta en su etapa como estudiantes. Soy periodista, ¿en qué me especializo? La respuesta no siempre radica en política o deporte… ¿Qué tal os suena el periodismo gastronómico? El vallisoletano dio alguna de las claves del talento culinario-periodístico en su charla ‘Gastronomía, tendencias y estilo de vida 2.0, ¿un nuevo periodismo cultural?’, que abría el pasado lunes, 9 de noviembre, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid una nueva edición del ciclo InforUVa.

A día de hoy, con 36 años, Moralejo es el redactor jefe de Tapas, una revista mensual de Spainmedia que tiene una tirada impresa de 65.000 ejemplares en España y de 20.000 en el extranjero. El magacín se comercializa, por ejemplo, en las ciudades londinense, parisina y tokiota. El camino, por muy complejo que se nos antoje, tuvo un preámbulo que la mayoría de nosotros conocemos muy bien: un blog. ‘Cuaderno secreto del Bon Vivant’ es un proyecto que emprendió de joven, escribiendo sobre todo aquello que le gustaba y que le sigue apasionando: “Viajar, la música, el cine… y siempre conectándolo con la gastronomía”. Las visitas a su blog iban creciendo a la par que se acentuaba su sentimiento de bon vivant.

¿Y cuál es el significado bon vivant? Es la actitud hedonista de un hombre dedicado a disfrutar los placeres de la vida; sobre todo, de la comida. Con un tono de voz ronco y neutro, las palabras con que se explicaba encerraban fruición por su trabajo. Y es que, para ser un bon vivant, antes que nada, debes ser un diligente obrero, infatigable e incansable por conocer y deleitar nuevos platos y lugares.

Su carrera comenzó como la de otros tantos: de becario en un periódico. Con 19 años, trabajaba llevando cafés a sus superiores en la redacción de La Razón. En el campo periodístico, los desfiles y las congregaciones sociales eran los principales actos que debía cubrir, algo que no iba con su estilo, más ‘bohemio’. Ese pensamiento fue el que le llevó a colaborar con Rolling Stone, Squire e, incluso, con revistas femeninas como Elle. En esta última cubría la sección ‘Estilo de vida’, en la que recogía temas relacionados con la cultura, los viajes y la gastronomía. Sin embargo, a su parecer, “los contenidos eran limitados”. Entonces, en su mente ya estaba rondando la idea de relatar historias a través de la gastronomía. La pregunta es: ¿es posible comer escribiendo sobre gastronomía?

La crisis sirvió para poner muchas cosas en su sitio y dar nuevas salidas

En su charla insistió, en más de una ocasión, en las oportunidades que presentan las nuevas tecnologías. “Podéis empezar mañana mismo, vosotros sois vuestra propia agenda de comunicación”, aconsejó a los estudiantes. La atención era máxima y muchos sujetaban firmemente el bolígrafo para tratar de anotar con precisión cada palabra que Moralejo decía. El autor merodeó, también, el suscitado tema de la crisis en el periodismo. “La crisis sirvió para poner muchas cosas en su sitio y dar nuevas salidas”, dijo poniendo el ejemplo del nuevo proyecto de Pedro J. Ramirez, El Español. ¿Es, acaso, el periodismo enfocado en la gastronomía una nueva salida a la crisis?

El magacín Tapas rinde homenaje a este plato, internacionalmente conocido. En sus páginas, encontramos gastronomía española, pero también muchas otras culturas culinarias. Algunas personas pensarán que esta revista es un listado de majestuosas recetas, pero no es así. La publicación se presenta como “una excusa para contar más historias”.

Moralejo se encargó de demostrarlo. ¿Os habéis planteado en alguna ocasión de dónde vienen los cocidos? Nada más y nada menos que de los judíos sefardíes, quienes lo preparaban los viernes para disfrutarlo los sábados, su día de descanso. Para engañar a la Inquisición con este plato -al que ellos llamaban afaina-, introducían tomate con comino y lo hacían pasar por cerdo, un ingrediente prohibido en su dieta. Esta es una de las muchas historias que David Moralejo tiene en su cabeza y que conoce gracias a la pasión que le suscita su trabajo. La gastronomía puede conectar al periodista con múltiples realidades y campos de conocimiento, desde la historia, hasta el análisis culinario, el viaje o el creciente conocimiento cultural. ¿Nunca antes habíais pensado que la gastronomía os pudiera abrir tantas puertas?

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