Los límites de la cámara oculta


Redacción El Tintero

978-84-9085-517-1La cámara oculta se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas para conseguir información para reportajes de investigación, sobre todo en televisión. Sin embargo, su uso tiene unos límites estrictos para no incurrir en una ilegalidad. “Los reportajes de investigación con cámara oculta. Estudio periodístico y jurídico” de Fernando Gómez Sáez es un libro que analiza en profundidad su uso dentro del trabajo periodístico. Lejos de la concepción habitual, no debería ser usada nada más que en casos excepcionales, según nos explica el autor. “La cámara oculta siempre debe ser el último recurso. Solo debe emplearse cuando no exista ninguna otra posibilidad de demostrar con trabajo e investigación lo que se pretende. Y si la materia sobre la que trabajamos puede ser delictiva creo que el periodista debe pensar antes en su misión en la sociedad que en su ego. Con esto quiero decir que quizás es mejor poner en conocimiento de instancias policiales la investigación sobre la que se trabaja, aunque se pierda una supuesta exclusiva”.

El principal problema es que el uso de la cámara oculta puede colisionar con derechos fundamentales de la persona a la que realizamos la grabación. “Los primeros criterios que ha de tener una grabación con cámara o micrófono oculto para no incurrir en principio en ilegalidad a la hora de pasar a la fase de emisión serían el anonimato, el consentimiento de los grabados y haber obtenido la información en un lugar adecuado. Es verdad que hay ocasiones en las que la investigación puede requerir pasar por alto alguno de estos pasos, sobre todo el del consentimiento, pero en estos casos deben haber un interés informativo que lo justifique y saber que puede haber una cita en los Tribunales en los que se evalúe la licitud o no en ponderación con los derechos de la personalidad, que también son derechos fundamentales, como lo es el derecho a la información de los ciudadanos”.

En este sentido, los tribunales en España priman el derecho al honor, la intimidad y a la propia imagen sobre el derecho de información utilizando cámara oculta, aunque el experto asegura que siempre hay que analizar caso por caso. El consejo para los periodistas de Gómez Sáez es intentar evitar este recurso. “La pericia periodística consiste en ser capaz de demostrar esas irregularidades sin invadir el derecho al honor, a la intimidad o a la propia imagen o de un modo que resulte lo menos dañino posible para poder superar la prueba de la Justicia. Nadie dice que sea sencillo”.

La publicación marca un punto de inflexión en una sentencia del Tribunal Constitucional en 2012, sobre el caso de la esteticista Rosa María Fornés. En un reportaje de El Mundo Televisión emitido por Canal 9 Valencia aparecía la voz y la imagen de esta persona (sin que ella hubiera consentido ni fuera consciente de la grabación) para demostrar supuestas irregularidades en su consulta y en los tratamientos que se aplicaban. El TC condenó a ambas empresas periodísticas por la grabación con cámara oculta ya que consideró que había intromisión ilegítima en la esfera de esa persona al haberse grabado en un lugar privado. Por primera vez, una sentencia realizó una ponderación entre los derechos fundamentales de la intimidad y el honor, y el derecho a la información.

“La pericia periodística consiste en ser capaz de demostrar esas irregularidades sin invadir el derecho al honor, a la intimidad o a la propia imagen o de un modo que resulte lo menos dañino posible para poder superar la prueba de la Justicia. Nadie dice que sea sencillo”.

Desde entonces, el uso de las grabaciones ha descendido como asegura el autor de la investigación. “No sé si habrá influido la Sentencia analizada en el libro del Tribunal Constitucional 12/2012, de 30 de enero, y ahora los medios son más precavidos al haber extraído la mayoría de ellos la conclusión de que en la confrontación los derechos informativos empezaban a ceder ante los derechos reconocidos en el artículo 18 de la Constitución de 1.978. Se está haciendo menos uso de las cámaras ocultas y se respeta más el anonimato. Prácticamente ha desaparecido la utilización para temas más frívolos”.

Como en otras muchas prácticas incluidas en el trabajo del periodista, Fernando Gómez Sáez, también apuesta por la autorregulación de la profesión para el uso de la cámara oculta a través de la ética plasmada en Códigos Deontológicos. “Un periodista para ser bueno ha de ser también buen ciudadano y buena persona, en definitiva, de modo que ha de valorar, como ya hemos anticipado antes, qué es lo más útil para la sociedad de la que forma parte. En este terreno embarrado la ética nos proporciona en muchas ocasiones las respuestas”.

Este libro es el resultado de un largo trabajo que el autor realizó para su tesis doctoral, defendida en 2014 en la Facultad de Derecho de la UNED. Ahora, se está convirtiendo en una referencia básica para entender los límites de utilización de la cámara oculta en la investigación periodística.

Enlace a la publicación: “Los reportajes de investigación con cámara oculta. Estudio periodístico y jurídico”, Fernando Gómez Saez

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Un comentario en “Los límites de la cámara oculta

  1. Pingback: La cámara oculta: ¿cuáles son sus limitaciones? – Ética y Periodismo

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