Cuando la verdad miente


Texto: Jorge Francés / @jorgefrances
Foto: Fernando Sanz / @FernandoSanzMor
Grijelmo_UVA (10)Se puede mentir contando hechos verdaderos, por eso exigir la verdad a un periodista no es suficiente.  En una rápida lectura esta afirmación puede resultar paradójica, incluso si no se reflexiona sobre ello muchos serían los que asegurarían que no es cierta.  Sin embargo,  la verdad es insuficiente igual que no es bastante con las palabras para entender lo que escuchamos o leemos. Nos falta un elemento esencial en la comunicación humana: el silencio.
 
El periodista y escritor Alex Grijelmo trajo este interesante debate a la inauguración del XIV Congreso de la Asociación de Historiadores de Comunicación que este año ha acogido la Universidad de Valladolid. El Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes del año 1998, columnista de El País y ex presidente de la Agencia EFE fue el encargado de abrir dos jornadas de análisis científico de la comunicación con una ponencia titulada “El sensacionalismo del silencio”.  Otra manera de enunciar la tesis que Grijelmo defendió ya en una de sus últimas obras “La información del silencio”, publicada en el año 2012. 
Alex Grijelmo estudia “El sensacionalismo del silencio” en el XIV Congreso de Historiadores de Comunicación celebrado en Valladolid.
 
El silencio forma parte de lo que el periodista relata en una información. Y entendemos por silencio a todos los datos que omitimos, ya que nadie puede describir la realidad al completo. Explicó Alex Grijelmo como el silencio está en el significado de cualquier comunicación humana porque el cerebro no tiene más remedio que completar esos huecos, y no lo hace de forma objetiva si no a partir de una deducción que realiza sobre los elementos que sí están presentes en el mensaje.  Parece complicado de entender pero el periodista burgalés logró explicarlo muy fácilmente con ejemplos como el siguiente. Enseñó el dibujo de la silueta de un jugador de fútbol, pero donde solo se había sombreado la cabeza, los brazos y las piernas. No existía ningún trazo para la camiseta, el pantalón o las botas. A pesar de eso, nuestro cerebro inmediatamente completa toda la silueta,  nos sería imposible no ver un jugador de fútbol a pesar de las ausencias. 
 
Lo mismo ocurre con cualquier información. Si se omiten datos o referencias el cerebro completará la historia con los mimbres de los que dispone tirando de la interferencia de la memoria. Cualquier dato que se añada el lector o espectador lo tomará como relevante (se supone que por eso se cuenta) y lo utilizará para construir su historia. Otro ejemplo claro que expuso Grijelmo. El texto de una noticia decía “El hombre fue detenido en su vivienda. Había un Mercedes aparcado a la puerta”.  Todo el que lea esas dos frases entenderá que el Mercedes era propiedad del hombre detenido. Pero podría no ser así, porque el texto no lo especifica. Incluso si no fuera suyo ese vehículo, el periodista hubiera escrito la verdad porque había un Mercedes a la puerta de la casa donde fue detenido el hombre. Pero estaría induciendo a una interpretación errónea, esa información no era relevante y al contarla contamina la historia. 
 

No basta con la verdad, hay que garantizar veracidadla-informacion-del-silencio


Tan protagonistas son los silencios que hacen que la verdad no sea suficiente. Entonces, ¿cómo debe contar un periodista cada historia? ¿Cómo elegir qué decir y qué omitir? Alex Grijelmo ofreció el ingrediente clave: la veracidad.  “Un relato veraz es el que excluye el silencio manipulador, es lo sincero, lo que no puede ser fuente de engaño”.  Por eso lo que se exige a los periodistas son informaciones veraces.  “Quien emite el mensaje es responsable de lo que silencia y de lo que cuenta, si se cuenta lo irrelevante se manipula al convertirlo en relevante”, explicó el columnista de El País acompañado de diversos ejemplos de distintas cabeceras españolas. 
 
La manipulación y el sensacionalismo se basan en utilizar el silencio o los datos irrelevantes de forma intencionada para modificar el relato.  Es un problema instalado en los medios de comunicación y difícil de erradicar. Ni siquiera los protagonistas de la información afectados tienen respaldo de la jurisprudencia. Los tribunales no reconocen el agravio que puede suponer el silencio en una noticia, ya que el derecho de rectificación se plantea para hechos publicados y no para hechos no publicados, que surgen de la interpretación de lo que se ha relatado. 
 
El veterano periodista apeló a la autorregulación de la profesión a través de Libros de Estilo y Códigos Deontológicos como el de FAPE a los que se adhieren los profesionales.  Y no es  una lacra menor de nuestra prensa, la deontología es una garantía de futuro. “La ética acabará diferenciando a unos medios de otros y la gente de dará cuenta” opinó Grijelmo, y en ese momento ese medio habrá perdido credibilidad para ese ciudadano y probablemente dejará de verlo, escucharlo o leerlo. Aseguró que los receptores buscan referentes, medios fiables con un compromiso ético.  Por eso, sentencia, a los periodistas “les va la vida en ser creíbles”.  
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