La información en igualdad y la prensa deportiva


Texto: Margarita Enríquez/ @Margaenriquez
 Fotos: UEMC

jornada 2Los medios de comunicación debemos dejar constancia de que muchas de las actitudes que se ven en los terrenos de juego no se pueden trasladar a la vida real, como condenar lo que se escucha desde las gradas. El lenguaje que utilicemos es esencial, pero también lo es, el compromiso con evitar la difusión de imágenes y contenidos que no son deportivos con el único argumento de la “audiencia”.

La primera pregunta a la que debemos respondernos es ¿Cómo trasladar al público que un deportista de élite, un héroe para muchas personas, ha sido acusado, condenado o está implicado en un delito de violencia de género? Es difícil, pero creo que desde el principio los periodistas deberíamos comenzar dejando claro que la grandeza que ha conquistado mediante el deporte no tiene que ver con su actitud cotidiana. Por tanto, no aportan nada declaraciones de testigos en las que aseguran que era una buena persona, porque también los aparentes buenos chicos, y excelentes deportistas pueden ser agresores y, por tanto, se deberían evitar ese tipo de declaraciones. ¿Quién hubiera pensado que Oscar Pistorius podría llegar a hacer lo que hizo? Pues un titular de un periódico inglés dijo: “El ocaso de un buen chico”.

No se deben dar datos de los suicidios porque los patrones se repiten y esta máxima la deberíamos tener delante cuando elaboramos las informaciones sobre violencia de género

Debemos preguntarnos qué aporta la repetición hasta la saciedad de los cánticos de los ultras del Betis, y su transcripción en los periódicos en apoyo del jugador Rubén Castro, acusado de cuatro delitos de malos tratos físicos y otro de amenazas a su ex novia.  En la facultad nos enseñan que no se deben dar datos de los suicidios porque los patrones se repiten, y esta máxima la deberíamos tener delante cuando elaboramos las informaciones sobre violencia de género.

Debemos informar “en igualdad” y formar. ¿Cómo es posible que se permitiera informar como se hizo sobre la designación de Gala León como capitana de la Copa Davis masculina? Como ejemplo dos titulares “El culebrón de Gala León” en ABC, o “Entrar sin llamar”, en El País. No he encontrado referencias parecidas en la prensa francesa cuando Amelie Mauresmo fue contratada como entrenadora por Murray y tampoco de que haya tenido problemas al entrar en su vestuario. Otro titular de 20 minutos: “Precipitada, provocación y marrón. Reacciones a la designación de Gala León”. ¿Alguien recuerda algo parecido tras el nombramiento de entrenadores de equipos masculinos? Tampoco ayudan declaraciones como las de Ancelotti: “El futbol no es un deporte para señoritas”.

Si en la prensa de información general, la violencia de género ha ido tomando la dimensión que, considero que debe tener, a la deportiva aún le falta mucho. Baste este ejemplo de lo que estamos hablando: “El malvado que dijo que las morenas tienen cerebro y las rubias todo lo demás debería pasarse por los campos de Segunda. Por allí se dejó ver esta joven. Al azabache capilar, sonrisa para atracar bancos y mirada en semiguiño añade un cruce de piernas de Primera y Champions League”. (As, 6-09-10) O este otro del diario Marca, que en su cobertura del pasado Mundial de fútbol celebrado en Sudáfrica, dedicó una página completa a una entrevista a la modelo paraguaya Larissa Riquelme, quien había prometido desnudarse si la selección de su país vencía a la de España en el partido de cuartos de final. He aquí un pasaje de la entrevista referida:

“P. ¿Es cómodo llevar el móvil en el escote? ¿Está de moda?
R. Lo suelo llevar ahí cuando estoy en un lugar con mucho ruido, como un campo de fútbol, para oírlo. Lo pongo ahí porque noto mejor la vibración”.

¿Donde está aquí la información deportiva? En definitiva, por su repercusión pública, los medios deportivos deben aspirar no sólo a informar del Madrid y el Barça, sino a formar y a educar en valores porque así se fomentará la igualdad de sexos y se contribuirá a luchar contra la violencia de género. Para eso debemos utilizar un lenguaje justo y equilibrado, no abusar de las referencias al físico de las deportistas porque el objetivo final es informar sobre el desarrollo de las competiciones y los resultados deportivos.

Y, ¿qué decir de cómo cubrimos las informaciones de las equipaciones? ¿Alguien no vio el maillot del equipo de la selección colombiana de ciclismo en el giro del año pasado?. Y, ¿alguien sabe cuál fue el resultado del equipo? ¿O las tomas de televisión de las jugadoras de voley playa? A veces tenemos que pensar que la mente del receptor no siempre es limpia y sabe procesar debidamente los mensajes que les enviamos.

El periodismo deportivo es el que quizás más tópicos y estereotipos utiliza, porque su lenguaje sigue recurriendo a los valores considerados tradicionalmente masculinos como la heroicidad o la valentía. Las informaciones de mujeres deportistas suelen cargar más las tintas en su estado de ánimo o en detalles de la vida familiar que en la información meramente deportiva. Y claro muchas referencias a la belleza o a la indumentaria.

Como reflexión final considero que en el periodismo en general, y en el deportivo en particular, por sus especiales características, informar en desigualdad genera siempre injusticia en “cabezas bien amuebladas” y puede llegar al delito en “mentes desordenadas”. Y eso debemos ayudar a evitarlo.

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