Lalo: la leyenda que no supo perdonarse


Texto: Chuchi Fernández Marcos
Imagen: Pobrelavaca

pobreLa felicidad se alcanza cuando uno se perdona a sí mismo y no solo a los demás. Cuando uno se quiere “bien” y coge las riendas de su vida. Aspectos que el malogrado Lalo García desgraciadamente no supo asimilar desde su involucración en el fraude del Fórum Filatélico. Saber perdonarse es una de las claves para para conseguir la felicidad, el ‘gran capitán’ nunca se puso perdonar los ‘balones perdidos’ de su vida, y sobre todo, haber causado daño a los demás.

La morbosidad indica que uno no se hace eterno si no muere joven y lo hace de manera impactante, pues el eterno capitán del CB Valladolid, que llegó a codearse con los mejores (Villacampa, Epi, Margall, Iturriaga) saliendo del patio de un colegio, quiso ponerle esos ingredientes a su vida. Murió con 44 años, a escasos metros del polideportivo Pisuerga, allí donde escribió sus mejores hazañas. Gonzalo García Tellez será por siempre uno de los personajes más queridos en Valladolid. Sus trece temporadas en el CB Valladolid, coincidiendo con la época mágica del club, con jugadores de la talla de Arvydas Sabonis, Valdemaras Homicius, Andréi Fetisov, Oscar Schmidt Becerra, Juan Antonio Corbalán o Silvano Bustos, le han convertido en el referente para cualquier jugador que comienza a botar el balón en el patio de un colegio.

Su forma de afrontar cada jugada, como si la vida le fuera en ello, como si no hubiera otra después, le permitieron meterse a la afición en el bolsillo. “Un jugador del pueblo para el pueblo”, que diría mi compañero Lolo Velasco. Era el capitán, un tipo de la casa, comprometido al máximo con esos colores y con esa institución a la que ya nadie reconoce. Rechazó varias ofertas para quedarse en su hogar y su número, el eterno 5, fue retirado para que nadie más volviera a lucirlo. En 2001 se retiraba un mito, en 2004 lo hacía su camiseta, once años después, con su muerte nació la leyenda.

Pero detrás de sus 2734 puntos, sus 610 rebotes y 477 sus balones recuperados en 389 partidos ACB, subyace la historia de un hombre al que el destino nunca le sonrió. O quizás sí, pero no supo verlo. La historia de un deportista que tiene el honor de que su camiseta cuelgue de lo más alto del techo del polideportivo Pisuerga, el único que lo ha hecho, y que según están las cosas, tardará en hacerse.

La prensa nacional ha incluido a Lalo en ese listado de deportistas que se convirtieron en un juguete roto. Perico Fernández, Poli Díaz, Joan Garriga, José María Jiménez, Jesús Rollán, Yago Lamela, Julio Alberto, Juanele…yo no lo haría. Simplemente Lalo estuvo en el lugar equivocado en el momento justo. Porque él nunca se dejó llevar por múltiples cantos de sirena, ni perspectivas de grandeza, ni por un contrato millonario. Lalo simplemente no aguantó el haber causado daño a los demás.

La trama piramidal de Fórum Filatélico fue la mayor desgracia que le cayó encima. No ya porque el perdiera todo lo que había ganado con su coraje sobre la cancha, sino porque se lo hizo perder a los que él más quería. Este mundo no está hecho para los buenos corazones y las conciencias sanas. A Lalo le costaba mucho mirar a los ojos a una persona a la que había causado daño, indirecto, pero daño. El corazón del capitán era demasiado grande. ¿Se imaginan a un banquero sin dormir por las numerosas familias que han perdidos sus ingresos en las preferentes? Infortunios de la vida, que se vieron acrecentado por dos separaciones dolorosas con dos hijos de por medio. Demasiada gente dañada para el bueno de Lalo.

El deporte es una metáfora de la vida, es la excusa perfecta para contar historias humanas. Y Lalo García, el mejor jugador vallisoletano de la historia, ha querido marchase reflejando lo maldita que es a veces la vida, pero con un reguero de anécdotas, de amigos y de chascarrillos, que le han convertido en poco tiempo de admirado a leyenda. Lo cierto es que aquel muchacho que llegó a ser internacional con la selección española, luchó, semana a semana, día a día, por un camino que nunca encontró. Valiente en la cancha, sólo él sabe por qué lo ha hecho y lo que deja aquí. La vida le consumió poco a poco hasta su triste final. Descanse en paz, eterno capitán. Este partido no lo has podido ganar.

Gonzalo García Téllez, jugador de baloncesto, nació el 20 de marzo de 1971 en Valladolid y murió en la misma ciudad el 4 de marzo de 2015.

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