Luis Amo: “Es muy importante intentar involucrar a los vallisoletanos con su tradición más arraigada, la Semana Santa”


amo2Cuéntanos, brevemente, tu currículum profesional

Licenciado en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU mis primeros artículos periodísticos sobre Semana Santa fueron en la sección de opinión de Diario de Valladolid-El Mundo y ya desde el primer verano de carrera empecé a trabajar mas a fondo la información local de Valladolid como becario en Cadena COPE. Tras varias experiencias en otros medios recalé el verano de 2000 en Canal 29 Televisión y un verano después en Antena 3 Castilla y León, siendo ambas experiencias muy fructíferas. En esta ultima empresa continué contratado mas allá de la beca de prácticas unos meses más. En pleno arranque de los portales informativos a través de internet también estuve mas de un año, hasta su disolución, coordinando las labores informativas en ValladolidEstrella.com, del grupo Estrella Digital. Desde ahí, y ya en verano de 2003, surgió la ocasión de trabajar en el Grupo Promecal y, mas en concreto, en el recién adquirido El Día de Valladolid, donde en la actualidad sigo desempeñando labores informativas de actualidad local.

¿Cuál fue tu primera vez en el mundo del periodismo?

Fue la noticia sobre el paro, recién llegado a COPE, y mientras me las entendía con los teletipos de papel que se iban acumulando del tema sin parar. Eran los datos de junio de 1996 en plena llegada de Aznar al Gobierno de España. También recuerdo muchos planes de rehabilitación urbana en una ciudad que nada dice ser lo que era hace casi veinte años.

Recuerda para nosotros alguna noticia que recuerdes especialmente.

Una buena y una mala. La mala fue nada mas llegar a este mundo. A los tres meses de amo1practicas en Cadena COPE, un escape de gas en un chalet adosado de la urbanización El Pichón se cobraba la vida de un niño de siete años de edad. Yo vivía entonces en dos manzanas más allá así que, además de vivir cómo algunos elementos como los radiadores saltaban por encima de las casas intermedias, entré en directo en los boletines nacionales informando del suceso. Además, una de las conexiones que hice con Concha Chamorro a nivel regional, fue en el mismo momento de que me conformaban que el pequeño había muerto. Una noticia desgraciada e imborrable a la vez, más cuando son tus propios vecinos o podía haber pasado a cualquiera.

La buena, aprovechando que estamos en tiempo de Semana Santa, de Semana Grande en Valladolid: cuando el alcalde, Francisco Javier León de la Riva, y la Junta de Cofradias de Semana Santa de Valladolid, me encomendaron la glosa del cartel oficial de 2011, un cartel que protagonizaba el maravilloso Cristo Yacente de Gregorio Fernández de la Iglesia de San Miguel y procesionado por la Cofradia de El Descendimiento. Otra noticia inolvidable relacionada con estos días, por ejemplo, fue entrevistar al embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, en la misma embajada española en 2008 porque ese mismo año iba a dar el Pregon de Semana Santa de Valladolid. Fue una entrevista más que a un político, a una gran persona que, independientemente de sus ideas, derrochó en sus respuestas sinceridad, cercanía y solidaridad con los demás, además de un amor y una admiración a Valladolid como la que tan siquiera tienen muchos vallisoletanos con su tierra.

¿Y tu mejor recuerdo a lo largo de tu trayectoria?

Muchas. El día a día, cuando realmente ves que tu trabajo ha servido para salvar la causa sobre todo del que lo sentía casi todo perdido. También cuando ves que la repercusión de un determinado acto hace feliz a tanta gente anónima cuya historia al hacerse pública cobra más sentido y más fuerza. Imborrable, por ejemplo, es hablar y escribir tanto de La Semana Santa de Valladolid e intentar así mantener viva la llama todo el año, pero sobre todo fomentar esa labor caritativa con la que nacieron las hermandades y también muy importante, a mi modo de ver, intentar involucrar a los vallisoletanos de una u otra manera con su tradición más arraigada sintiendo que si henos recibido este legado de nuestros antepasados tras más de cinco siglos de Cofradías y procesiones, debemos cuidarlo, mimarlo y quererlo para transmitirlo de la mejor manera posible a las nuevas generaciones. Y es que nos encontramos con la única tradición especialmente arraigada entre los vallisoletanos tras la deslocalizacóon e industrialización de la capital cosmopolita que no debe perder ni su identidad ni sus raíces.

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