Majid Al-Bunni: “La guerra en Siria es un conflicto entre los que aceptan los valores de la libertad y los que la rechazan”


FERNANDO SANZ / @FernandoSanzMor

 Majid_RSF_intérpreteMajid Al-Bunni (Homs, 1988) ya no tiene miedo. Como editor de programas de Media in Cooperation and Transistion – una ONG basada en Berlín que busca desarrollar proyectos comunicativos en Oriente Medio y el norte de África – puede emitir información de servicio público que sirva para aligerar las dificultades de los sirios que arrastran tres años de una guerra cada vez más brutal y compleja.

Humilde y cansado, ‘Magic Majid’ como le llaman sus amigos, responde a la sexta entrevista que le han hecho los medios de comunicación españoles aprovechando su visita a España con motivo de la publicación del Informe Anual de la Libertad de Información 2014 de Reporteros Sin Fronteras – España. “Mi situación no es nada comparada con la gente que vive allí y se enfrenta a la muerte cada día”, afirma Al-Bunni

La carrera periodística de Al-Bunni comenzó en 2008 en la radiotelevisión siria, como redactor de información local. Fuera de la emisora, compaginaba su trabajo con el activismo político a favor de la democracia, lo que llevó a su detención en noviembre de 2011 por publicar en Facebook opiniones contrarias al régimen de Al-Assad. Opiniones por las que le retuvieron durante 48 horas y le golpearon hasta el punto de casi perder la movilidad en la pierna izquierda.

Ahora desde Alemania, puede colaborar con los reporteros sobre el terreno para que tengan acceso a fuentes fiables y puedan transmitir sus informaciones. “Contacto con corresponsales cada día, asegurándome de que se ejerza un periodismo profesional objetivo, independiente y alternativo” a la propaganda del Régimen y de las distintas facciones que pugnan por el control del país.

Majid_RSF_3Una labor compleja en un país que según el informe 2014 de RSF ocupa la posición 177 de 180 y que en el último año acumuló 32 informadores asesinados – 15 periodistas y 17 internautas y periodistas ciudadanos – y 33 secuestrados. “La violencia es muy alta ahora y aunque no aparezca en los periódicos, hay una gran división en el país”, explica Al-Bunni.

“Aleppo está en manos de los rebeldes; el centro del país y Damasco lo contrala el Régimen; en el noroeste luchan los kurdos; en el noreste está el Estado Islámico y en el sur pelean la oposición, los fieles a Al-Assad y las milicias de Al-Qaeda”. A esta situación se une la falta de medios materiales que obliga para obtener electricidad de otros países, negociar con las brigadas locales para acceder a algunas zonas o para obtener combustible. Al-Bunni reconoce que la situación “se está poniendo peor” y pone como ejemplo el asesinato de seis periodistas en enero de este año y el secuestro de otros doce. “¿Quién está siguiendo esto? ¿Quién puede informar o sabe algo al respecto?”, cuestiona.

Sin embargo, el periodista sirio no duda de la necesidad de informar sobre el terreno de lo que ocurre: “¿Por qué hay que ir allí? Porque ellos no pueden ir a ti”, responde con vehemencia. “Tenemos que informar sobre las violaciones de los Derechos Humanos, las necesidades de la gente y como se está destruyendo un país porque no si no lo paramos a este nivel, se puede expandir por todo el mundo”, advierte. “[La guerra en Siria] no se trata sólo de la lucha entre el régimen y la oposición, sino de defender los valores de libertad, de una vida digna, de tener un trabajo y un hogar. Día a día, estos valores se violan y si no nadie aporta nada para defenderlos, habremos fallado internacionalmente”.

Otoño árabe

Con sus 26 primaveras, Majid Al-Bunni tiene claro que las revueltas en el norte de África y Oriente Medio “no han fracasado, sino que el proceso continúa”. Al-Bunni culpa a la reacción violenta del régimen de Al-Assad, a la Comunidad Internacional y a las potencias regionales que han intentado aprovecharse de la situación de su país. “No podemos poner eso sobre los hombros de la Primavera Árabe, sobre los deseos de la gente de libertad, dignidad y una vida normal”, asevera.

Me gustaría que la Comunidad Internacional y las partes en conflicto pararan la guerra y se comenzara una transición hacia una democracia

“Si miramos a Egipto donde no se ha permitido un presidente independiente, podemos decir que ha fracasado; Siria está mal y Libia aún peor porque los medios de comunicación no están allí. Sin embargo, también está Túnez que puede que sea el único ejemplo de éxito”, continúa. Al-Bunni considera que existen muchos conflictos demográficos y políticos en la zona y que el bajo nivel educativo puede explicar parte de la situación.

Respecto al futuro de Siria, se muestra prudente cuando no pesimista. El exlocutor reconoce que le faltan certezas para afirmar cómo será la situación de su país, aunque tiene claro qué es lo que quiere: “me gustaría que la Comunidad Internacional y las partes en conflicto pararan la guerra y se comenzara una transición de una dictadura hacia una democracia y una mejor gobernanza que asegurase las necesidades básicas de la gente. Si se hiciera esto, en dos o tres años podríamos tener algo bueno en Siria”. “Si las cosas continúan como están, la escena se vuelve negra y desalentadora. Veo un país dividido entre grupo militares apoyados por potencias regionales”. “El futuro lo veremos en los mapas”, concluye.

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