De cuotas y paridad


DUNIA ETURA

paridadHace pocos días la formación del nuevo gobierno griego de Syriza conseguía provocar casi tanto revuelo en la opinión pública como la victoria del partido de izquierdas. ¿El motivo? Ni una sola mujer entre los miembros del gabinete del presidente Alexis Tsipras. ¿Es que acaso, se preguntaban muchos, no hay mujeres preparadas para poder llevar a cabo la difícil tarea que tiene por delante la recién estrenada ejecutiva helena? Claramente SI.

Hace unos meses El País publicaba una entrevista a Hélène Langevin-Joliot, nieta de la dos veces premio Nobel Marie Curie, en la que la física nuclear aseguraba que aún quedaba mucho por hacer para conseguir la igualdad, dándonos la clave para identificar cuándo habremos conseguido una sociedad igualitaria: “La igualdad llegará cuando en las academias se elija a científicas de nivel medio, igual que ahora hay muchos hombres que no son especialmente brillantes”.

La idea de Langevin la podemos trasladar a cualquier ámbito de la sociedad. En el nuestro, por ejemplo, observamos cómo aunque en las aulas de las universidades españolas donde se imparte el grado de periodismo hay una gran mayoría femenina, sólo un 11% de las cabeceras del ámbito estatal está dirigida por mujeres, es decir 22 de 197, y la cosa no cambia demasiado si analizamos las televisiones y las radios.

Si el 50 por ciento de la población permanece infrarrepresentada el mundo en que vivimos no reflejará la realidad y se antojará imposible llegar a la igualdad

Pero no solo percibimos ausencia de mujeres en los puestos de responsabilidades de los medios de comunicación; 9 de cada 10 personas expertas consultadas por los medios son hombres, según datos de Mujeres Expertas, una iniciativa impulsada por Asociaciones y Federaciones de Mujeres Directivas, Empresarias y Profesionales con el fin de fomentar la presencia de la mujer en los medios de comunicación y por tanto en la sociedad.

Si el 50 por ciento de la población permanece infrarrepresentada el mundo en que vivimos no reflejará la realidad y se antojará imposible llegar a la igualdad. Ojalá no necesitáramos hablar de cuotas y paridad, ojalá no fuera noticia que solo el 21% de los parlamentarios nacionales son mujeres según datos de la ONU, porque entonces habríamos conseguido una sociedad desarrollada y madura que no limitaría a sus ciudadanos a participar de ella según su género.

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