“El periodista que demande mayor libertad informativa estará arriesgando su puesto de trabajo”


Rubén Blanco / @rbnarros

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Los movimientos sociales están de plena actualidad. Las últimas elecciones al Parlamento Europeo demostraron que las reivindicaciones de la calle podían verse apoyadas por el voto de la ciudadanía en las urnas. Pero este fenómeno no es nuevo. Nuestro país vivió una explosión similar con el final de la dictadura franquista. Junto al movimiento sindical, irrumpió en nuestras ciudades la idea del asociacionismo ya fuera de tipo vecinal o gremial con una única idea: “la lucha por la libertad”. A finales de los años sesenta, Celso Almuiña (Chantada, Lugo, 1943) llegó a la capital del Pisuerga y se unió al germen de la futura Asociación de la Prensa de Valladolid (APV). Con él, catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid y Licenciado en Ciencias de la Información, hemos hablado sobre el pasado de la APV, su presente y la vigencia o no de sus reivindicaciones.

Rubén Blanco. ¿Cómo llega un maestro de Educación Primaria a ingresar en la Asociación de la Prensa de Valladolid?
Celso Almuiña. Con diecisiete años me convertí en el profesor más joven con oposiciones y me destinaron a Soria. Ese fue el inicio de mi relación con Castilla. Había realizado las pruebas de acceso a la universidad y mi pretensión era ir a Santiago de Compostela aunque finalmente me matriculé en la Universidad de Valladolid para estudiar Historia. Poco después, me trasladé a Madrid y me licencié en Periodismo. A mi regreso, mediados de los años setenta, entré en El Norte de Castilla y empecé a escribir artículos. Mi tiempo se dividía entre la realización de mi tesis doctoral y mi colaboración en prensa. Fernando Valiño fue quien me invitó a ingresar en la Asociación que, en aquel entonces, compartía espacio en un piso de la plaza de España con el Ateneo de Valladolid.

Las asociaciones de la prensa nacen en el siglo XIX como asociaciones de socorro y ayuda mutua

R.B.- ¿Qué funciones cumplía la Asociación?

C.A.- Las asociaciones de la prensa nacen en el siglo XIX como asociaciones de socorro y ayuda mutua. La situación económica de los periodistas de la época era pésima; hasta el punto de no disponer de dinero para hacer frente, por ejemplo, a los gastos del funeral. Con esa idea, la de sufragar el sepelio así como la de ayudar a sus viudas e hijos, surgen las primeras uniones de periodistas.

Con la llegada de la dictadura, el control sobre la prensa va a ser total. Para poder ejercer como periodista, era obligatorio tener el carné de prensa que otorgaba el Gobierno. Con ello, se aseguraban de contar con un determinado perfil para poder ejercer la actividad periodística. En estos años, la labor de las asociaciones de prensa se limitaba a festejar el día del patrón y a ser correa de transmisión de la vigilancia ejercida desde el poder político.

Con la muerte de Franco, la libertad empieza a abrirse camino y una nueva hornada de periodistas empieza a demandar libertad. Las asociaciones adquieren, en democracia, un aire nuevo, comprometido, de renovación. La unión entre periodistas veteranos y los más jóvenes propició el renacimiento de estas organizaciones.

R.B.- ¿Cómo recuerda la práctica desaparición, a finales de los años ochenta, de la APV y la nueva etapa que se puso en marcha, a partir de 1992?

C.A.- La llegada del sistema democrático permitió que los periódicos pudiesen estar en los kioscos todos los días. Este pequeño cambio, supuso el ocaso para la Hoja del Lunes, único periódico autorizado a publicarse el primer día de la semana. Editado por la APV, suponía una importante fuente de recursos que se acabó extinguiendo. Ello, unido a una pérdida de entusiasmo provocó la paralización de la Asociación hasta 1993, año de su refundación.

En 1992, fruto de ese carácter renovador que impregnaba a las asociaciones, un joven periodista, Pedro Damián de Diego, se convirtió en el presidente de la APV (1993-1996). Me ofreció entrar en su junta directiva y accedí, convirtiéndome en el vocal de Formación. Durante esta etapa, se pusieron en marcha diversos proyectos así como la organización de charlas o conferencias dirigidas a profesionales.

También en ese momento, debido al cierre de la sede de la APV, ubicada en la Plaza España, afloró el abundante material gráfico de la Hoja del Lunes. La Asociación se propuso recuperar ese archivo que se encontraba sin clasificar, almacenado en cajas y sin ningún uso. Se llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento para depositarlo en el actual Archivo Municipal de Valladolid, ubicado en la antigua iglesia de San Agustín. Hoy en día, el material está digitalizado al cien por cien y puede ser consultado y utilizado por cualquier profesional, citando siempre que es propiedad de la APV. Las fotografías recogen desde acontecimientos de la época, imágenes de los gobernadores civiles, visitas de personajes ilustres a la ciudad…

Se llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento para depositar todo el material relacionado con la Hoja del Lunes en el actual Archivo Municipal de Valladolid, ubicado en la antigua iglesia de San Agustín

R.B.- En la actualidad, ¿cuál debe ser el camino a seguir por las asociaciones de la prensa?

C.A.- Podemos afirmar que existe una libertad democrática-mercantilizadora. Es decir, en teoría, existe libertad; pero en la práctica, dicha libertad se ve amenazada por la escasa independencia de los medios de comunicación. Los medios, al no disponer de unas cuentas saneadas, dependen de las ayudas y subvenciones que conceden el poder político y, por otro lado, de los ingresos por publicidad, sufragados por empresas privadas. Este hecho, sumado a la actual crisis económica que está padeciendo el país, provoca que las reivindicaciones de los periodistas hayan cambiado. De la lucha por la libertad de finales de los años setenta hemos pasado, en la primera década del siglo XXI, a la lucha por un puesto de trabajo y, tras él, a la lucha por la veracidad informativa. Pero, en una época de crisis, a nadie se le puede pedir que sea un héroe. El periodista de cualquier redacción que demande mayor libertad informativa, estará arriesgando su puesto de trabajo. Por tanto, el reto está en lograr una mayor inserción laboral de los periodistas y que sus condiciones laborales les permitan alcanzar la veracidad informativa.

En la práctica la libertad se ve amenazada por la escasa independencia de los medios de comunicación

R.B.- Un reto para los periodistas que no tienen que acometer en solitario…

C.A.- Claro que no. La única forma de hacer fuerza es la unión. Y se está notando. En estos últimos años, la APV ha incrementado su número de afiliados con periodistas jóvenes, lo que ha provocado una cierta regeneración en su forma de ser y actuar. La importancia de la afiliación hay que transmitirla desde muy temprano. De ahí el acierto de crear la figura del pre-asociado, para los alumnos que estén en los últimos cursos de Periodismo. Para defender el pan y la libertad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s