“Muchos de los problemas de los últimos años tienen que ver con una relación demasiado estrecha entre políticos y periodistas”


Texto y fotos: Franca Velasco / @francavelasco

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Pilar Díez, (Sabero, León, 1967), estudió Periodismo en Barcelona, donde tenía familia y un alojamiento asequible. Se estrenó allí, tres años, en Radio Ripollet, dando la réplica castellana a la emisión en catalán. Recaló después en Valladolid también en pos de la familia y porque había amigas con quienes compartir casa, y llamó a la puerta de Radio Valladolid de la Cadena SER -dicen que más vale llegar a tiempo que rondar un año- cuando estaban “a punto de tirar de currículos del cajón” buscando una periodista que le pusiera una voz femenina a los informativos. En la campaña electoral de 1991 se montó en el autobús de campaña del PSOE y poco después fue el partido el que llamó a su puerta. Dejó la SER cuando se cumplían dos años de su llegada y lleva 21 en el Grupo Parlamentario Socialista de Las Cortes.

Juan Pablo Pascual (Valladolid, 1960), nació y estudió en Valladolid, pero “siempre quise ser periodista”, cuenta, “y como mi padre era periodista, con buen criterio, me dijo que mejor estudiara otra carrera, -él quería que fuera Derecho- y empezara haciendo alguna colaboración con él en Radio Popular”. Estudió, sin embargo, Filología Hispánica, y empezó a hacer pinitos en la emisora, El Norte de Castilla, agencias, e incluso en El Mundo Deportivo. En el año 82, con el surgimiento de Radio 80 como emisora convencional, firmó su primer contrato como redactor de informativos. Después, Madrid, cuando la COPE crea un departamento de producción y rescata su currículum, del 86 al 91, y desde entonces, de vuelta al terruño, COPE Valladolid y Segovia, hasta que hace un par de años, después de 34 en los medios, dio el salto al Gabinete de Prensa de la Diputación de Valladolid.

Nos encontramos en un histórico bar del centro en la víspera del día de la radio. Casualidades. O no. El caso es que estaba sin preparar, pero ambos interlocutores, como servidora, somos enamorados del medio. Ella, en la SER, él en la COPE, iniciaron sus vidas profesionales en las ondas, que, sin poder evitarlo, y a pesar de su actual satisfacción profesional, siguen añorando. Algo tiene la radio que engancha.

¿Cómo veíais a los jefes de prensa de las instituciones antes de desembarcar en ellas?

P.D.- Yo creo que me hice periodista por la radio, desde pequeña me pareció que ese era el periodismo que yo quería. Cuando mi madre me despertaba para ir a la escuela ya estaba la radio puesta. Y los gabinetes los veía para el día de mañana. A esos periodistas los veía como intermediarios a quienes tenía que pedir lo que necesitaba, con los que tenía que negociar. De aquella no había ni móviles, y acceder a los políticos era complicado sin negociarlo con alguien.

J.P.P.- Nunca me planteé cómo los veía. Necesitaba algo, sabía que tenía que llamar, peleaba, intentaba negociar… Los gabinetes dependían de la cercanía de la institución. Hablar con la Diputación o el Ayuntamiento era muy fácil, con la Junta más difícil, y no te digo los ministerios. Eso era casi imposible. También influye mucho la afinidad de la persona que estuviera en los gabinetes. Por ejemplo, las organizaciones agrarias siempre han tenido gente cercana y colaboradora.

¿Cómo fue la decisión de “pasar al otro lado”?

P.D.- Estaba en el paro y me llamaron. Si no lo hubiera estado, no lo sé. Mi contrato en la SER acabó en diciembre del 92 y en marzo del 93, ante la cercanía de las elecciones generales, el PSOE necesitaba reforzar su gabinete. Sabía que me gustaban más los medios que el gabinete y el primer contrato que me plantearon no era seguro que se pudiera renovar, pero finalmente, no sólo me mantuve, sino que otros compañeros han entrado detrás de mí en el equipo.

J.P.P.- Sí tuve que pensármelo, las cosas como son, porque llevaba apenas quince meses como director en COPE Segovia y los cambios de estructura que habíamos hecho empezaban a funcionar. He de reconocer que ayudó mucho que fuera una institución, que sí es verdad que tiene una dirección de un color político, en este caso el Partido Popular, pero está al servicio de todos los grupos, e incluso los pueblos. Y ayudó mucho la trayectoria del gabinete, con compañeros que han hecho un trabajo reconocido incluso por los propios periodistas con un premio de la Asociación de la Prensa de Valladolid.

¿No os habéis arrepentido nunca?

P.D.- Nunca. Y además, defiendo los debates parlamentarios, -que muchos consideran aburridos-, con los que me he enriquecido mucho. No me quiero mover de aquí. Mi sitio en el Parlamento me gusta. A veces me siento triste porque no se valora lo suficiente, pero participar con los procuradores en la elaboración de documentos que luego se van a debatir te permite trabajar con una pausa absolutamente distinta a la rapidez que exige la radio.

J.P.P.- Jamás. El trabajo de gabinete es mucho más periodístico de lo que las redacciones creen. Es verdad que a otro ritmo, porque no necesitamos tener varios titulares todos los días, pero tiene mucho que ver con la creación de noticias, colaborar con los responsables de la institución para explicarles lo que tiene interés, lo que se puede vender, lo que no.

¿Cómo creéis que os ven los medios a vosotros?

J.P.P.- Espero que como colaboradores, aunque tampoco me planteo cómo me ven, y creo que hay veces que te entienden y otras que no, pero lo asumen, y te lo dicen. Mantengo, eso sí, buena relación con todos y espero que me sigan viendo como un compañero.

P.D.- Probablemente a veces no se ponen en nuestro lugar. En ocasiones los transmisores de la información a la que quieren que nuestro gabinete responda o reaccione al momento son ellos mismos, y se crea el conflicto porque el matiz es muy importante y su necesidad de inmediatez puede chocar con la necesidad del político de conocer la materia con más detalle y reflexionar la respuesta. Lo difícil es hacer de intermediario entre el político y el periodista. Se sufre por ambas partes, porque a veces el político no quiere atender al medio y otras, el medio no quiere recoger lo que el político quiere decir.

En estos casos de conflicto, ¿sois más periodistas o más jefes de prensa?

P.D.- Confesaré, me cueste lo que me cueste, que siempre más periodista. Me llevo sofocones por ponerme de parte de ellos, porque es mi recuerdo de la radio, cuando necesitaba algo para el informativo y se me hacía tarde. En esos casos, me viene la adrenalina de periodista, de intentarlo aunque queden dos minutos y sea difícil conseguirlo.

J.P.P.- Si hablo con el político, más periodista, y si hablo con el periodista, intento ponerme del lado de la institución. Afortunadamente, la Diputación de Valladolid es una institución “rara”. No es habitual tanto pacto. Es norma habitual de la casa que en las presentaciones institucionales estén tanto el presidente como los portavoces de los Grupos, de forma que para mí, en este sentido, el trabajo es más sencillo.

¿Qué es lo más bonito de vuestro trabajo?

P.D.- La vida parlamentaria, en la que hay que negociar todo, incluso entre las provincias. Me ha servido para amar a la Comunidad, una Comunidad Autónoma de la que soy una convencida y que conocí gracias a Jaime González, que me enseñó tantísimo de las nueve provincias, de paisaje, de arte, de política…

J.P.P.- Una institución como la Diputación te reconcilia mucho con la política. Vas a un pueblo pequeño y tienes allí a ese alcalde que, cuando el presidente le pregunta “¿Qué necesitas?”, contesta “Nada, hijo, yo con los planes provinciales ya me apaño”. O ese otro pueblo en el que, durante la visita del presidente, están juntos el alcalde y la portavoz de la oposición, y te das cuenta de que es ella la mano derecha del alcalde, en lugar de su número dos.

Desde vuestra privilegiada perspectiva, ¿cómo encontráis la relación entre políticos y periodistas?

P.D.- Creo que ahora es mal momento para los dos. Malo para los periodistas, con graves problemas de dinero, tiempo, dedicación y presión, y también malo para los políticos, que viven una situación difícil y pueden sentirse más susceptibles. En todo caso, habría que distinguir entre el redactor de a pie, que viene a tus ruedas de prensa, viene asfixiado siempre y con prisas, y el de otro nivel, el director del medio que llama directamente al político y no acude al gabinete.

J.P.P.- Son dos profesiones que se necesitan y que no viven su mejor momento, pero creo que muchos de los problemas que han surgido en los últimos años tienen que ver con lo que fue la Transición y una relación demasiado estrecha entre ambos. Creo que eso no es bueno. Es importante que haya buena sintonía, pero cada uno debe hacer su trabajo independientemente de lo que piense el otro.

¿Cómo os veis en el futuro?

P.D.- Me gustaría jubilarme en el PSOE, es mi aspiración personal con el partido. Y además, en el Grupo Parlamentario, no alejarme de Las Cortes.

J.P.P.- Si hablas con la gente que ha trabajado conmigo reconocerán una frase que siempre he dicho: “La única diferencia entre el trabajador fijo y el contratado, es que el contratado sabe qué día le pueden despedir”. Yo siempre me he planteado la profesión de esa manera. Mañana a lo mejor me cesan y ya veré qué es lo que hago. Como no quiero vivir con esa espada de Damocles encima, nunca me planteo metas a medio plazo. Carpe diem.

¿Y la adrenalina de la radio?

P.D.- Eso sí. Me gustaría encontrar una hora a la semana para estar en la radio. No en el micrófono, pero entrar en el estudio… estar allí… aunque no sé si ya tendría ese ritmo de llegar a la redacción, editar, correr… pero un programa que poder preparar con calma…

J.P.P.- Yo con la radio he vivido Juegos Olímpicos, Mundial de fútbol, Parlamento Europeo, atentados en Madrid… Profesionalmente es la gran gozada. Cuando empecé en COPE Madrid, que tenía 25 años, y me encontraba en la redacción con Luis del Olmo, Encarna Sánchez, Fernando Ónega, Fermín Bocos… pensaba que el que tenía que pagar por estar allí era yo. Pero si volviera al medio, que no lo descarto, mi trabajo en la redacción no sería igual. Tendría ya las claves que no tenía antes y que te da este lado de la barrera.

¿Si tuvierais que echar una carta a los Reyes Magos?

P.D.- En bromas les he dicho a muchos jefes que mi deseo es ser jefa del Gabinete de Prensa del Grupo Parlamentario Socialista cuando el PSOE esté en el Gobierno. Quiero ver el Grupo desde el punto de vista del Gobierno, que supongo que será más descansado. Eso es lo que me pide el cuerpo.

J.P.P.- La tengo muy clara. Que me toquen los setenta millones de euros de la Primitiva el jueves y me jubilo automáticamente. (Risas). El periodismo me apasiona, me vuelve loco. Mi primer programa de radio lo hice con doce años, para que te hagas idea… Pero si me tocan setenta millones, me dedicaré a escribir lo que me apetezca escribir.

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