Exclusivas vía Instagram


CARLOS SANTAMARÍA

AlenHalilovicinstagram“Thanks Dinamo Zagreb for everything!! My first club and biggest love!! Now is time to move on to Barcelona”. Me imagino que al inteligente lector no le hace falta ninguna traducción, ¿verdad? Pues eso, que así de contento y de agradecido se mostraba Alen Halilović, la gran perla del fútbol europeo, por el compromiso que le unirá al Fútbol Club Barcelona las cinco próximas temporadas.

Estas palabras no las dijo en ningún periódico, radio o televisión, ni es un extracto de una carta que haya sido publicada en la web del club más laureado de Croacia. No. Este talentoso delantero que apenas llega a los 170 centímetros de altura ha elegido la red social Instagram y el idioma del siglo XXI, el inglés, para mostrar al mundo su satisfacción por formar parte de uno de los mejores clubes en cuanto a títulos. Y no es para menos. Sin tener aún la mayoría de edad cumplida, este ragusiano (no estoy llamando al chaval nada raro, Dios me libre. Ragusiano es el gentilicio de Dubrovnik, maravillosa ciudad citada como Ragusa por los romanos) ya tiene la vida resuelta.

El binomio deportistas-redes sociales se ha convertido en un fenómeno imparable en los últimos años. Sin embargo, no debemos confundir la información y las fotos que ofrecen los astros del deporte con una rigurosa aportación periodística trabajada por un profesional de la comunicación. Que después de un partido varios jugadores compartan en sus cuentas sociales fotografías donde festejan una victoria o, por el contrario, algún comentario criticando al trencilla de turno, es una costumbre que mucha gente ajena al periodismo equivoca con la labor de los verdaderos periodistas. El problema es que numerosos compañeros de la profesión (sobre todo en los informativos televisivos de las grandes cadenas nacionales) se valen de estos contenidos para rellenar sus espacios.

Y esto es lo que ha pasado con Halilović. El acuerdo entre Barcelona y Dinamo de Zagreb se ha llevado en el más absoluto de los secretos y en una de las habitaciones del prestigioso hotel Sheraton de la capital croata. ¿A qué viene tanto misterio? ¿Por qué ni Barcelona ni Dinamo lo han hecho oficial en sus respectivas páginas web y ha tenido que ser el propio jugador el que ha tomado la decisión de hacer público en su cuenta de Instagram? Todo hace indicar que la respuesta reside en la cantidad total de la operación. Unos hablan de dos millones de euros, otros de cuatro, seis… Aunque el número que más veces ha aparecido, sobre todo en la prensa croata, es diez millones de euros, a los que se suman otros seis en función de objetivos, una expresión muy recurrente en el mercado deportivo, pero que para alguien a quien le cuesta llegar a fin de mes, escama.

Desde las mentiras y las trampas que se han destapado tras el fichaje de Neymar, ahora cada incorporación azulgrana va a ser mirada con lupa y lo de Halilović deja muchos interrogantes, empezando por los propios dirigentes del Dinamo de Zagreb, los hermanos Mamic, quienes nunca han destacado por su transparencia y honradez. El pasado verano, cuando este servidor se buscaba la vida en el país dálmata, saltó la noticia de que el presidente había vendido a este jugador al Tottenham de Inglaterra por 20 millones de euros. Las manifestaciones en el estadio Maksimir no se hicieron esperar y ante semejante clima el presidente del Dinamo, Zdravko Mamic, no tuvo más remedio que dar marcha atrás y afirmar que se trataba de unas palabras que se habían malinterpretado en la prensa inglesa. Sería eso. O más bien un globo sonda que se desinfló a tiempo antes de explotarle en la cara.

El fútbol en Croacia es mucho más que un deporte. Un sentimiento que alivia los problemas de la gente, algo de lo que presumir y de lo que sentirse orgulloso. Tanto es así que hay quien asegura en Zagreb que los bebés cuando empiezan a hablar dicen antes ‘Dinamo’ que ‘papá’ o ‘mamá’. Quizás un poco exagerado, pero da una idea de cómo un deporte influye en la vida de las personas. Y Halilović se ha convertido merecidamente en un referente del fútbol croata.

En los últimos meses se han sucedido los rumores sobre el destino del pequeño Alen: Bayern de Múnich, Roma, Juventus, Manchester United, Real Madrid… Toda Europa detrás de un chico que fue concebido en nuestra ciudad, Valladolid. Su madre, Vanessa, quedó embarazada de él, cuando su padre, Sejad, jugaba (o al menos lo intentaba) en el Real Valladolid de Cantatore de la temporada 1995-96. 17 años después la genética ha sido benévola con Alen Halilović. El tiempo dirá si también la suerte.

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