Miradas desde el otro lado. “No somos una rara avis, sino un compañero más en una posición diferente”


Texto y foto: Franca Velasco / @francavelasco

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Silvia Herrero (Valladolid, 1978), estudió Periodismo en San Pablo CEU, Madrid. Becaria durante dos años en EFE, Radio Intereconomía y el desaparecido Canal 48, un buen día, -“por casualidades de la vida”, dice-, entrevistó al director de Recursos Humanos de Iberdrola, que le habló del proceso de selección que la empresa había puesto en marcha para presentar la filial de Iberdrola Ingeniería fuera de España. En aquel puesto, a cargo de la dirección de Comunicación e Imagen en la filial, pasó siete años, y lleva otros siete al frente de la dirección de Comunicación de Iberdrola Castilla y León. 

Eduardo Rodríguez (Valladolid, 1977), hizo sus primeros pinitos en la radio municipal de Laguna de Duero con quince años, donde encontró la vocación de su vida. Estudió en la Escuela de Periodismo de Valladolid. Corresponsal en El Norte de Castilla, cinco años en Nuevo Cuño, también para El Norte, Canal 29, y de vuelta a su pasión, la radio, en la también extinta Punto Radio. Llevaba sólo unos meses como jefe de informativos cuando recibió la llamada de José Rolando Álvarez ofreciéndole ocuparse del Gabinete de Comunicación de Grupo Norte e Iberaval. “A José Rolando es muy difícil decirle que no”, se ríe. Ya se han cumplido cuatro años de aquello.

“El primer día en la Facultad, cuando te preguntan por qué quieres estudiar periodismo, hay cuatro locos que quieren ser corresponsales de guerra, otros cuatro que quieren trabajar en la radio, otros tantos en televisión, y el resto, quieren ser periodistas deportivos, pero nadie dice que quiere trabajar en un Gabinete de Prensa, así que queda mucho camino por recorrer”. Quien así se expresa es Eduardo Rodríguez, cuatro años al frente del Gabinete de Comunicación de Grupo Norte e Iberaval tras otros nueve en los medios de comunicación.

Junto a él, para esta entrevista en El Tintero se sienta Silvia Herrero, catorce años en total trabajando para Iberdrola, tras un par de ellos en los medios.

Ambos dieron un buen día el paso a lo que entre todos hemos dado en llamar “el otro lado”, esa otra cara de la profesión situada en la penumbra y a veces denostada. Desafortunadamente, la leyenda negra del jefe de prensa -forjada probablemente por algunos de ellos y alimentada durante décadas- ha ido cubriendo el perfil de ese periodista de un manto de ceniza que hoy en día es, frecuentemente, muy injusto. Intentamos con esta serie de “cara-a-caras” romper esa imagen del comunicador empresarial o institucional ajeno a lo que sucede en las redacciones, a veces esquivo al otro lado del teléfono, otras poco complaciente y demasiado a menudo, incomprendido.

Ambos tenéis 36 años. Sois muy jóvenes y disteis muy pronto ese paso. ¿Cómo fue la decisión de dejar los medios?

S.H.- Está claro que cuando estudias periodismo lo haces para trabajar en un medio, pero la vida pone en tu camino ciertas circunstancias. Ahora estoy contenta. Tampoco es tan diferente, porque, en realidad, la labor del director de Comunicación de una empresa es escribir, adaptar la información que la empresa genera para servirla a la prensa y al mismo tiempo, satisfacer las demandas del profesional, estando en contacto con los medios constantemente, a pie de calle. Yo realmente me sigo sintiendo parte de los medios de comunicación, aunque esté al otro lado.

Trabajar en un Gabinete no significa que seas más o menos, mejor o peor periodista, pero tenemos que hacer un esfuerzo porque los demás lo vean

E.R.- Esta es una interesante vía de empleo en una profesión muy precarizada y con pocas oportunidades laborales. Hoy, si existe una vía de empleo digna y mejor pagada, por lo general, es ésta. Y coincido con Silvia. Trabajar en un Gabinete no significa que seas más o menos, mejor o peor periodista, pero es verdad que tenemos que hacer un esfuerzo porque los demás lo vean, porque tu día a día tenga sentido dentro de lo que es tu oficio, traer tu oficio a la empresa. He de reconocer que cuando di el salto, pasé seis meses duros: de repente no está la redacción, no están los compañeros, y no conoces cuál es tu labor dentro de la empresa. Te preguntas: “¿Qué pinto yo aquí?”, hasta que llegas a la conclusión de que son los demás quienes necesitan que les expliques por qué estás allí.

¿No os habéis arrepentido nunca, no sigue picando el gusanillo?

E.R.- Todo lo contrario. He ido convenciéndome de que este es un campo verdaderamente interesante. Más allá de que las condiciones económicas son mejores, -algo importante cuando decides dar el salto, obviamente-, en mi caso no valoré tanto eso, sino la oportunidad de hacer algo distinto y aprender. Tiene que ser muy triste trabajar en aquello en lo que no crees por muy bien pagado que estés.

S.H.- Yo soy muy pasional, no podría estar dedicándome 24 horas al día a mi trabajo, como hago, si no disfrutara como disfruto y no estuviera convencida. Evidentemente, no sabes dónde te metes hasta que estás dentro, y sí es verdad que los inicios, en mi caso también, son duros. Pero enseguida encontré una vía de expresión de la profesión diferente a lo que había hecho hasta entonces de la que estoy muy satisfecha.

¿Diríais que los periodistas de los medios piensan que el periodismo que se hace en los gabinetes es de segunda división?

E.R.- Quiero creer que cada vez entienden mejor nuestra función, aunque hay quienes nos dejan de ver como compañeros y nos ven al servicio exclusivo de las organizaciones a las que representamos. Quienes mejor lo entienden son quienes más aprovechan de lo que hacemos y se dan cuenta de que estamos ahí para ayudarles. Las empresas que no tienen periodista son mucho menos accesibles. El “no comment” está a la orden del día. Yo creo que hay ya muchos periodistas que saben que estamos para facilitar las cosas.

S.H.- Coincido plenamente con Eduardo. Nuestros principios son disponibilidad permanente y transparencia. Cuando te toca explicar conceptos como el déficit de tarifa, por ejemplo, o la factura de la luz, qué corresponde a consumo y qué a impuestos, y al final de la llamada el compañero te dice “Muchas gracias, de verdad, por tu ayuda”, te das cuenta de que ellos lo agradecen y has dejado de ser una rara avis, eres un compañero más en una posición diferente.

¿Es más difícil convencer al jefe o al periodista?

E.R.- Evidentemente, existen resistencias internas, pero se trata de vencerlas. Yo me encontré con unas cuantas, pero entendieron cuál era mi papel y han visto que con el paso del tiempo, ha resultado. Entonces pasas a una etapa de confianza en la que el día a día es más fácil. A los compañeros a veces también es difícil convencerles. Todos hemos vivido informaciones buenas y malas, y lo importante es tener claro el papel de cada uno. Yo he tenido que explicar críticas a mi empresa abiertamente y reconocer errores de la organización, pero es mucho mejor eso que esconderse. No pasa nada. Todas las organizaciones han pasado por momentos de crisis, y en esos casos, en estos tiempos, por ejemplo, de EREs y situaciones difíciles, se entiende mejor tu papel dentro.

S.H.- Mi primera etapa en la filial de Ingeniería fue complicada porque mis directores no eran periodistas, desconocían la profesión y el motivo de que yo estuviera allí. Ahora mi trabajo depende de la Dirección de Comunicación, de compañeros periodistas que están en Madrid, de modo que ya no encuentro resistencias dentro. En el caso de mi presidente, el salmantino Sánchez Galán, él vive la comunicación, cree en ella, siempre está dispuesto a atender a un compañero, y eso es muy importante.

Si alguna vez me toca volver a los medios, estoy convencido de que haría un mejor trabajo que el que hice antes

¿Qué es lo que los periodistas en los medios no saben de los Gabinetes de Prensa?

S.H.- Puede que a veces no entiendan la defensa a ultranza de los colores de la empresa, probablemente porque desconocen la empresa como la conocemos nosotros.

E.R.- Puede que no sepan que un Gabinete es una buena escuela para cualquier periodista. Profesionalmente, aporta mucho. Llegas de los medios viciado de tu protagonismo, porque todos los periodistas tenemos nuestro protagonismo en el medio en el que trabajamos, y de todo eso te tienes que apartar. Te conviertes en anónimo, y tienes una visión más privilegiada de la realidad. Si alguna vez me toca volver a los medios, estoy convencido de que haría un mejor trabajo que el que hice antes.

¿Cómo imagináis vuestro futuro?

S.H.- No me lo planteo. Soy muy de pensar en el día a día, que además me encanta, porque cada uno es diferente. Hoy por hoy estoy muy bien y nunca se sabe. Si me ofrecen ir a Estados Unidos, puesto que la empresa es muy internacional y está apostando mucho por el negocio fuera de España… no me cierro puertas.

E.R.- Me siento un privilegiado porque trabajo con gente que cree en esto, respeta al profesional del periodismo que tiene dentro, y además me siento parte de ese proceso de convencimiento interno. Todo el mundo dice que tienes que vivir un par de crisis en la profesión y yo aún no he pasado ninguna, así que sé que, seguramente, es imposible, pero tengo muy claro que, si puedo, me jubilo donde estoy.

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