“No soy un escritor, sino un contador de historias”


                                                                  PEDRO ALONSO @pedro_alonso7

OLYMPUS DIGITAL CAMERA“Siete guerras y media”. Aunque a primera vista, este titular pueda parecer el título de una novela, no lo es. Su protagonista, el periodista y escritor gallego Alberto Vázquez Figueroa, lo explica muy bien. Vázquez Figueroa, con una gran trayectoria literaria -ha escrito como bien recuerda “93 libros”- fue el encargado de poner el broche a tres días intensos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid, en la que profesionales de todos los ámbitos aportaron su punto de vista sobre la Crónica de Guerra.

Para el periodista tinerfeño, que ha cubierto numerosos conflictos como cronista, entre ellos las guerras de Guinea y Guatemala, lo vivido en una contienda bélica es de tal tensión, que “el que no sepa soportarlo, que no vuelva nunca”, aseguró. “Y si va, que no vuelva nunca”, añadió.

El escritor isleño repasó sus años de experiencia en los que estudió junto al gran Jacques Cousteau en Valencia y en Toulon (Francia). “El comandante era uno de los hombres más rígidos y extraordinarios con los que he convivido”, recuerda. “Aprobamos tres alumnos para ser buceadores, estuve dos años de profesor y fui jefe de submarinista”, comenta, otra de sus grandes pasiones.

Lo vivido en una contienda bélica es de tal tensión que, el que no sepa soportarlo, que no vuelva nunca

En 1959, cuando todavía era un estudiante de Periodismo, la policía le pidió que organizase un equipo para recuperar los cuerpos de los fallecidos en una de las mayores catástrofes naturales en España, la tragedia de Ribadelago, en el Lago de Sanabria (Zamora). Además, dado su papel como cronista, fue enviado especial en esa zona para el diario “El Alcazar”. “Tenía 22 años”, relata. “Cincuenta años más tarde, me llamó Agustín Remesal para que participara en un programa especial en Sanabria”, donde se emocionó al revivir el pasado.

También vivió de primera mano el terremoto de Perú de 1964. “Se cortaron las comunicaciones del norte y el sur. La policía no sabía nada de aquello en el aeropuerto de Lima”, explica. “Conseguimos un carné y un mapa para ir por la cordillera hacia el norte. El volcán se había movido, la nieve llegó a la laguna y tapó el pueblo”. Fue uno de los momentos más duros en su carrera. “Imagínense ver una placa que ponga: aquí hay 20.000 muertos”.

Así ha sido su vida. Vázquez Figueroa siempre sintió la necesidad de informar y de estar presente en numerosos acontecimientos. “Ser corresponsal es así. Si te matan, no puedes quejarte. Estás allí porque quieres y te gusta, y sientes algo que no tiene el resto, la curiosidad”.

Por ello, el protagonista de la clausura de las I Jornadas Internacionales sobre la Crónica de Guerra celebradas en Valladolid la pasada semana, lo tiene claro: “No soy escritor, soy contador de historias”. “Cuando pasas al papel lo que has vivido, nunca sabes transcribirlo bien del todo. Es más difícil. Lo importante es contar, no volver atrás”, concluyó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s