“La credibilidad se puede perder mientras alguien mira la columna de los beneficios”


CARLOS SANTAMARÍA

Delibes 022_webDicen que nadie es profeta en su tierra, pero esta máxima no se cumple en Isaías Lafuente (Palencia, 1963). Su segundo apellido, Zorrilla, da una muestra más de que el arte de la escritura es una constante en este profesional de la comunicación. Su artículo ‘Sin peros en la lengua’, publicado en El País el 7 de marzo de 2012, le permitió alzarse con el XVII Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, un galardón que admite encontrarse en un lugar preferente de su hogar. Ahora, la estatuilla de uno de los vallisoletanos más universales (si no el que más) cumple la mayoría de edad y lo hace ampliando sus aspirantes, puesto que por primera vez optan a recoger el testigo de Lafuente los trabajos publicados en radio, televisión y medios digitales, algo que el propio Lafuente llevaba esperando “durante años”.

Carlos Santamaría.- Isaías Lafuente, Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes. No es algo de lo que pueda presumir cualquiera.

Isaías Lafuente.- Desde luego que no. Para mí fue una sorpresa inmensa, de verdad. Tampoco lo voy diciendo todos los días ni figura en mi DNI, pero para mí tener este premio es un orgullo.

C.S.- Fernando Lázaro Carreter, Álex Grijelmo, Javier Marías, José Jiménez Lozano, Juan José Millás… E Isaías Lafuente. ¿Qué le parece compartir este reconocimiento con personalidades tan destacadas de las letras españolas?

I.L.- Pues te hace parecer el benjamín de la familia. Todos los citados me han enseñado muchas cosas con su trabajo y con sus obras. Me cuesta imaginar que alguien pueda sentir por mí una centésima parte de la admiración que yo siento por ellos. Son lo mejor de lo mejor y eso dice mucho del prestigio de este premio y del privilegio que tengo de ocupar un rincón en una nómina que respira tanta excelencia.

C.S.- Hasta el momento, todos los ganadores han sido profesionales consagrados cuando se alzaron con el galardón. ¿Por qué no hay jóvenes? ¿Es falta de talento o de oportunidades?

I.L.- Esto de ser consagrado -concepto muy inestable en los tiempos que corren- y no ser ya joven, ya me empieza a preocupar… Yo creo que hay jóvenes con muchísimo talento e imagino que algunos habrán sido candidatos al Miguel Delibes con merecimientos sobrados. Pero cuando alguien premia, creo que también se premia a sí mismo. Y en caso de duda o de empate, quizás la veteranía juegue a favor. Una excepción notable en la sociedad en la que vivimos en la que la veteranía no siempre es un grado.

C.S.- El ganador del Premio Miguel Delibes forma parte del jurado de la próxima edición. Imaginamos que esto conlleva una gran responsabilidad.

I.L.- Imagináis bien. Me cuesta mucho juzgar el trabajo de los demás. Durante tres años di clase en la universidad y todo lo que disfrutaba en las aulas se compensaba con el sufrimiento de tener que decidir el suspenso o el aprobado de un alumno. Muchas veces la decisión es muy clara, pero otras es cuestión de decimales. Y en los premios esta segunda circunstancia suele ser la normal.

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C.S.- La principal novedad para este año es que también optan a la preciada estatuilla los trabajos de radio, televisión e Internet. ¿Qué le parece esta apertura en unos tiempos en los que precisamente se recorta todo lo que se puede?

I.L.- Me parece un milagro. Pero como los milagros no existen, creo que es el premio a un trabajo bien hecho por parte de la Asociación de la Prensa de Valladolid que ha consolidado unos premios de prestigio capaces de recibir el apoyo que les permite seguir creciendo. Seguro que muchos compañeros que hacen buen periodismo en soportes diferentes al papel estarán felices de poder optar a un Delibes. Yo durante años miré las bases del premio para ver si se abría a la radio, que es mi ecosistema.

C.S.- ¿De qué manera ha cambiado su vida desde que recibió el premio?

I.L.- La vida es muy complicada y un premio no te la cambia, desde luego. Ni me han subido el sueldo ni me han llovido los contratos. Pero mi hijo decidió que la estatuilla del Delibes le gustaba y preside uno de los rincones del salón de nuestra casa. Así que cada mañana con el primero que me cruzo es con el bueno de Don Miguel leyendo su periódico en zapatillas. Es una manera muy grata de comenzar la faena.

C.S. – ¿Ha variado también su forma de ejercer el periodismo?

I.L.- Si un premio te hiciera variar tu forma de hacer periodismo significaría que cuando te lo dieron no lo merecías. Y sería además un desdoro para la institución que cuando me lo concedió, intuyo que puso también en la balanza mi forma de ejercer el periodismo. Nuestro oficio es muy simple: contar lo que sabemos y hemos podido confirmar, preguntar lo que no sabemos y expresar nuestras dudas cuando las tengamos. Y hacerlo con compromiso. Recelo de los neutrales. La objetividad para nosotros es un instrumento, no un fin. Tenemos la obligación de dar unos cuantos pasos atrás para observar el panorama completo, pero cuando hemos identificado a la víctima y al verdugo, al explotador y al explotado, al violador y a la mujer violada… no cabe la neutralidad. Debemos saber de qué lado estamos. Tan sencillo y tan complicado a la vez. Con errores, llevo haciendo esto casi 30 años. Mi compromiso con el Delibes es no renunciar a esta manera de ejercer nuestro oficio.

Recelo de los neutrales. La objetividad para nosotros es un instrumento, no un fin.

C.S. – A nivel global, ¿cómo ha cambiado el periodismo desde que usted salió de la Facultad?

I.L.- Cuenta con más medios, más soportes y mejores instrumentos para realizar nuestro trabajo. Muchas veces miramos con nostalgia el pasado, pero nadie querría volver ahí. En ocasiones lo sublimamos, como si antes no hubiera bazofia en la profesión, que la había, y como si hoy se hubiera perdido la excelencia, habiendo muchos que la mantienen en su buen hacer. Pero es verdad que, paradójicamente, tener el mundo al alcance de la mano cuando nos sentamos frente a las pantallas de nuestra mesa en la redacción nos ha hecho olvidar en algún caso que para contar lo que pasa en el mundo hay que seguir pisando la calle.

C.S.- Que Internet ha cambiado nuestra forma de relacionarnos es un hecho incuestionable, ¿pero qué le parece que las redes sociales se computen como una herramienta periodística?

I.L.- ¿Es que no lo son? Sin duda, son una herramienta muy potente con la que ni se atrevieron a soñar quienes nos precedieron en la profesión. El error se produce cuando en vez de considerarlas una fuente más, se convierten en la única fuente o en una fuente privilegiada. Y cuando la información que nos proporcionan no pasa después por el tamiz de las exigencias de nuestro oficio: la investigación, la comprobación de los datos, el contraste con otras fuentes. Cuando esto pasa, puede llegar la catástrofe. Pero el problema nunca será de las redes sino del periodista que ha claudicado y que ha decidido dejar de ejercer su oficio, cosa que pasó ayer, pasa hoy y seguirá pasando en un futuro.

 Si algunas empresas gestionan la salida de la crisis como han gestionado la crisis el futuro de nuestra profesión será gris.

C.S.- El Gobierno augura buenos datos (o al menos no tan malos como ahora) para 2014. ¿Cree que será un buen año también para los periodistas?

I.L.- Sobre lo primero, si en algo somos ricos los españoles es en acumular augurios políticos caducados, así que prudencia… Sobre lo segundo, a nuestra profesión no le pasa nada distinto que al resto de la sociedad. Quizás el próximo año comience a frenarse la brutal sangría que estamos padeciendo. Y no es poco. Pero después habrá que comenzar a recuperar lo perdido: medios desaparecidos, miles de puestos de trabajo tirados por el desagüe, otros precarizados, muchos derechos recortados, buenas prácticas olvidadas… Y en eso soy más pesimista. Si algunas empresas gestionan la salida de la crisis como han gestionado la crisis, preservando las cuentas de resultados a costa de empobrecer el producto, el futuro de nuestra profesión será gris. Y el producto no son los soportes, que han cambiado y seguirán haciéndolo. Nuestro principal producto es la credibilidad, que cuesta mucho ganarla pero se puede perder en un mal día mientras alguien mira la columna de los beneficios.

Isaías Lafuente es el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2012, ¿quieres se el próximo? El plazo para presentar candidaturas termina el 10 de diciembre. Consulta aquí las bases: Bases 2013 Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes
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