Joseph Pulitzer y el periodismo de hoy


CELIA FERNÁNDEZ / @cecelofan

pulitzer

El periodismo aún iba en pañales cuando en 1864 un joven húngaro llamado Joseph Pulitzer desembarcó en Estados Unidos para luchar en la Guerra de Independencia americana. Con serios problemas de visión, Pulitzer apenas entró en combate; sin embargo consiguió dejar su huella en la historia americana. Aquel inmigrante que cruzó el Atlántico sin saber hablar inglés se convirtió en el mayor magnate de la prensa estadounidense y, por lo tanto, mundial. Sus aportaciones lo convirtieron en el padre del periodismo de masas.

Hoy el nombre de Pulitzer se asocia a los galardones que llevan su nombre y a William Randolph Hearst, el ‘Ciudadano Kane’ de Orson Welles, con quien mantuvo una intensa rivalidad que sobrepasó en varias ocasiones, y por parte de ambos empresarios, los límites de la ética periodística. Dicen las malas lenguas que la fundación que entrega los premios Pulitzer fue creada por el magnate austrohúngaro en un intento de lavar su imagen, ejemplificando así su apuesta por la excelencia y la ética periodísticas. En cualquier caso conviene recordar que esta intención no se limitó a repartir premios: Pulitzer fundó -y financió- en 1912 la primera Escuela de Periodismo, en la Universidad de Columbia.

Así, la formación de jóvenes periodistas profesionales se convirtió en los años previos a la muerte de Pulitzer en su principal preocupación. No en vano, hace un siglo bastaba en muchos casos con saber leer y escribir para poder ejercer como redactor. Joseph Pulitzer decidió dignificar el periodismo, convertirlo en una profesión. En el libro ‘Sobre el periodismo’ -editado en España por Gallo Nero- plasmó sus ideas e ideales acerca de cómo debería aprenderse y ejercerse el oficio al que él llegó por puro instinto de supervivencia: aprovechó sus conocimientos de alemán para trabajar como redactor en el periódico Westliche Post de St. Louis.

Pese a las críticas y dudas que suscitó su proyecto de escuela de periodismo, Pulitzer se mostró siempre convencido de poder cumplir sus objetivos, como escribió en las primeras páginas de ‘Sobre el periodismo’: “Reconozco que los obstáculos son numerosos, pero tras sopesarlos imparcialmente estoy mucho más convencido del éxito final de mi idea. Antes de que este siglo llegue a su fin, las facultades de Periodismo serán aceptadas por todos como una rama más de la educación especializada, tal y como lo son ahora las de Medicina y Derecho”. Y, afortunadamente, estaba en lo cierto.

“Reconozco que los obstáculos son numerosos, pero tras sopesarlos imparcialmente estoy mucho más convencido del éxito final de mi idea. Antes de que este siglo llegue a su fin, las facultades de Periodismo serán aceptadas por todos como una rama más de la educación especializada, tal y como lo son ahora las de Medicina y Derecho”

Este libro, que el autor planteó en un inicio como un breve artículo, contiene en cada párrafo una intensa reflexión sobre ética periodística. Han pasado más de cien años; poco queda ya de la industria que Pulitzer revolucionó a principios del siglo XX y, sin embargo, las preguntas que el fundador de The World se planteó entonces siguen siendo hoy objeto de debate, empezando por la necesidad o no de estudiar periodismo para poder ejercerlo. Qué cualidades innatas debe tener un aprendiz de periodista, qué es necesario enseñarle, cómo y quién debe hacerlo. Merece la pena leer pausadamente cada frase que Pulitzer dedica a estas cuestiones, reflexionar con él y extraer nuestras propias conclusiones.

499246-340x340Tampoco nos resultan ajenas las dudas del magnate sobre la evolución de la industria periodística, sumida entonces en un proceso de enorme cambio, de masificación y evolución constantes e imparables. El buen periodismo -y en consecuencia según Pulitzer, la democracia y el estado- estaba amenazado entonces por diversos enemigos: la demagogia, la injerencia empresarial en el periodismo, los grandes conglomerados y monopolios, el aumento de las diferencias entre empleados y empleadores, la corrupción. Son sólo algunos ejemplos de los peligros para el buen periodismo que el empresario austrohúngaro detectó y denunció entonces. En 1912.

En estos cien años han llegado Internet, las redes sociales y el periodismo online, la globalización, la era de la información; y, pese a lo que pueda parecer, el periodismo no ha cambiado tanto. Por eso merece la pena acercarse a la figura de Joseph Pulitzer y leer sus opiniones sobre este oficio, que él consideraba imprescindible para la supervivencia de cualquier sociedad civilizada. Hace un siglo Joseph Pulitzer diseccionó el periodismo que él vivió, escribió sobre el periodismo que él deseaba y, sin saberlo, retrató fielmente al periodismo de hoy.

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Un comentario en “Joseph Pulitzer y el periodismo de hoy

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