“No podemos seguir ejerciendo el periodismo con miedo”, 21doce


BEATRIZ SANZ OLANDÍA / @beatrizolandia

IMG_0651Se acercan hacia mi con paso decidido; vienen hablando entre ellas, probablemente sobre la reunión que acaban de tener con uno de sus clientes. Aún no me han visto y por eso su gesto es todavía serio. Por fin se produce el encuentro y Tania Ruiz y Sandra Estévez ya sacan su natural espontaneidad y simpatía a relucir. Un último cigarro se impone antes de subir a la oficina que desde hace meses se ha convertido en su centro de trabajo. Desde ella, 21doce camina con fuerza hacia el éxito, un proyecto que lleva por nombre la fecha en la que fueron despedidas, toda una declaración de intenciones.

 Beatriz S. Olandía.- 21doce es la experiencia profesional que habéis puesto en marcha tras vuestro despido hace ya casi dos años… ¿pero qué es exactamente 21doce?

 Sandra Estévez.- Somos un gabinete de comunicación externo para empresas pequeñas que no se pueden permitir tener un servicio de prensa todos los días. Hacemos notas de prensa, les buscamos hueco en programas y gestionamos su presencia en la redes sociales, pero todo con mucha calidad. Pretendemos que aunque se trate de lo más mínimo tenga calidad, que esté bien escrito y que las imágenes también sean buenas. A los medios de comunicación les damos la información mascada porque sabemos cómo lo quieren después de haber estado en ellos tanto tiempo. Y si algo no lo sabemos hacer, conocemos a quienes sí pueden llevarlo a cabo.

 Tania Ruiz.- Hemos descubierto que esto que nosotras hacemos se llama ‘outsourcing’, es decir, si yo no puedo hacer algo, tiro de profesionales que también necesitan esa oportunidad, como por ejemplo un fotógrafo para hacer reportajes de calidad, y se lleva su parte.

 B.S.O.- Suponemos que el cambio de trabajar en un medio de comunicación a una empresa levantada por uno mismo es complicado, ¿qué herramientas os ha dado el periodismo para llevar a cabo esa transición y qué os ha faltado?

 T. R.- Saber cómo se está ‘en el otro’ lado es importantísimo y nosotras hemos estado muchos años en un medio de comunicación. Esa es la base fundamental para nuestro trabajo.

 S. E.- Yo sé cómo un periodista quiere una nota de prensa, sé cómo un fotógrafo quiere una imagen. Esa es la parte buena. Pero a la vez hemos tenido que reaprender todo. Lo primero a ser empresario.

 T. R.- Aprender a trabajar para ti, no para otro: buscarte la vida, decidir cómo hacer las cosas y llevarlo a cabo… Eso nos agobió mucho al principio, no tener una figura que nos marcara algunas vías de actuación, tener que tomar todas las decisiones es muy complicado.

 S.E.- Te la juegas mucho en las entrevistas de negocio, por ejemplo, porque nunca lo hemos hecho. Nosotras sabíamos hacer una entrevista para sacar un buen titular, no para sacar un buen precio. También hemos tenido que hacer muchos cursos para aprender bien a manejar y gestionar las redes sociales, por ejemplo.

 B.S.O.- Habéis comentado que estar en un medio de comunicación mucho tiempo ha sido una ventaja en muchos aspectos, ¿cuál era vuestro trabajo?

 T. R.- Empecé en el Día de Valladolid en verano de 2001 de prácticas y me quedé para siempre hasta el 21 de diciembre de 2011. Estaba en la sección de diseño y pasé por todas las fases: becaria, auxiliar de redacción, ayudante y redactora.

 S.E.- Yo estaba en Servicio de Prensa Común, desde donde se elaboraba la sección de Castilla y León para todos los periódicos de Promecal. Estuve allí ocho años, aunque  antes había estado en Ical y en Canal 4 en Palencia. Hasta el 21 de diciembre, cinco minutos después de Tania.

 B.S.O.- ¿Y qué ocurre ese día?

 T. R.- La situación venía tramándose desde abril, nos habían dicho que iba a haber despidos. Te ves en la tesitura de decidir qué hacer, ¿qué sé hacer?. Te planteas cómo continuar estando todo tan mal como está, ir a otro medio o buscarte la vida por tu cuenta.

 S.E.- Yo me enteré en octubre que iba a haber movimientos. Estaba de descanso cuando fueron los despidos así que me llamaron la noche anterior para que me pasara por redacción.  Pregunté si me iban a despedir y me dijeron que no me preocupara, que sólo era para ver cómo iban las cosas. Ese mismo día hablamos por primera vez de hacer algo juntas. Llevábamos tiempo hartas de escribir cosas que no nos gustaban, que bordeaban la línea de la realidad. Teníamos problemas de conciencia y siempre bromeábamos con la idea de montar algo por nuestra cuenta. Esa misma noche cuando nos juntamos los despedidos decidimos que ese sería nuestro camino. No queríamos dar un paso atrás, empezar de cero en otro medio.

 T. R.- Nos dimos la Navidad de tregua; el día después de Reyes fue el primer día que quedamos habiendo pedido cita ya en la Confederación Vallisoletana de Empresarios para asesorarnos y fue inmediato. Hemos tenido mucha suerte porque hemos dado con gente muy buena.

 S. E.- Realmente no sabíamos muy bien qué hacer y ellos nos obligaron a replanteárnoslo todo.

 T.R.- Nos pasó en muchas ocasiones que no entendían qué íbamos a hacer, no sabían lo que era un gabinete externo de comunicación… nos tocó explicarlo muchísimas veces.

Es verdad que da miedo, pero da más miedo quedarse en casa con el pijama todo el día. Nosotras también lo hemos hecho, nos aterraba que la situación se alargara y no nos contestaran de ningún sitio. Hay que plantearse: ¿Qué miedo puede más?

 B.S.O.- Y aquí entra en juego la indefinición que rodea al Periodismo como profesión...

 T.R.- El listado de actividades que manejaban era del 99 y el Periodismo no aparecía, simplemente no estaba.

 S.E.- Y al darte de alta como autónoma se plantea un gran problema y es que el Periodismo no encaja en ningún título. En un primer momento, la gestora me incluyó dentro de la categoría de “artista” sin saber muy bien el motivo, porque no hay epígrafe para nosotros. Al poco tuve que rehacer todo el proceso incluyéndome en ‘Márketing y Relaciones Públicas’, pero tampoco soy eso. Me llegaron a hacer una inspección de trabajo porque dijeron que no era normal que un periodista se diera de alta como autónomo, temían que se tratara de una empresa que obligara al periodista a hacer ese trámite.

T.R.- Te quedas aliviada de que al menos se preocupen por estas situaciones, pero desde que llegó la carta anunciando la inspección hasta que se aclaró todo, Sandra lo pasó muy mal. Esto no te lo enseñan en ningún sitio, te enseñan a trabajar para otros, no a trabajar para ti mismo. No sabes lo que cuesta tu trabajo, tu esfuerzo. No podíamos establecer un precio en base a lo que cobrábamos en nuestro anterior trabajo porque hoy por hoy es inviable.

 B.S.O.- En ese periplo que habéis descrito que va desde el despido hasta el momento actual, os habéis cruzado con mucha gente dispuesta a ayudaros, pero quizás haya un hueco especial para Secot (Voluntariado Senior de Asesoramiento Empresarial)

 T.R.- Nos encontramos con Álvaro Elúa y hablando del nuevo proyecto nos dijo que había entrevistado a gente de Secot, y justo esa semana la CVE nos derivó también hacia ellos. Pero antes de eso nos habían dado un Plan de Empresa y nos encontramos con que no era fácil orientarlo hacia los servicios; muchas de las preguntas que te planteaban eran imposibles de responder. Por ejemplo, la última parte eran los números y fue horroroso, no había manera de hacerlo adaptado a nuestro proyecto, acabamos desquiciadas.

 S.E.- Desde Secot siempre nos dieron muchos ánimos y ellos mismos nos otorgaron la oportunidad de organizar su 20 aniversario, lo que nos permitió también meternos en el mundo de la organización de eventos.

 T.R.- Había días que salíamos de las reuniones en Secot eufóricas y otros, hundidas en la miseria.

 S.E.- Nos equilibraron mucho porque cuando te despiden sufres unos cambios de estado de ánimo muy fuertes, y ellos te ponen los pies en la tierra, para bien y para mal.

 B.S.O.- ¿Qué diríais a las personas que se han quedado en paro, a los compañeros periodistas que han sido despedidos, que tienen miedo de lo que se les viene encima?

 T.R.- Es verdad que da miedo, pero da más miedo quedarse en casa con el pijama todo el día. Nosotras también lo hemos hecho, nos aterraba que la situación se alargara y no nos contestaran de ningún sitio. Hay que plantearse: ¿Qué miedo puede más?

 S.E.- Hay que tirar adelante y si te das, se vuelve a intentar, no pasa nada. Hay muchas formas de comunicar, nosotras hemos aprendido y estamos disfrutando muchísimo con nuestro proyecto. Además hay mucha gente dispuesta a ayudarte. No te puedes quedar en casa, hay que salir y que no se olviden de ti, porque el periodismo es muy duro.

 T.R.- Y no consentir “artículos a un euro”. Hay que denunciar esas situaciones, no por tener miedo a quedarte sin nada hay que aceptar cualquier mierda. Esos trabajos pachangueros también van a machacarte, no son buenos para la salud mental, porque inviertes tu tiempo y tu esfuerzo para nada.

Al final te acabas enfrentando a la noticia pensando qué quieren los demás que escribas, no con la mente abierta a lo que está ocurriendo. Un periodista con miedo nunca informará bien.

 B.S.O.- ¿Y si os dieran la oportunidad de volver a un medio de comunicación?

 T.R.- No volvería. De  hecho me han propuesto trabajaren un periódico local y se lo he pasado a otros compañeros que también lo necesitaban.

 S.E.- Hemos puesto mucho en este proyecto y tenemos que seguir. Este es nuestro hijo y  nos hemos superado día a día, algo que no pasa en los medios, donde la gente se estanca. Yo no cambio esto por nada, lo único que quiero es seguir hacia delante, y si encima en un futuro puedo contratar a compañeros a los que quiero y admiro, fenomenal. El futuro está en que esto crezca.

 T.R.- Queremos que se nos valore como no se nos ha valorado en nuestro trabajo. Es verdad que no comemos de palmadas en la espalda, pero han sido muchos años de patadas en el culo hasta que nos dieron la definitiva. Ahora la gente nos felicita por nuestro trabajo y lo necesitábamos, porque en los medios te minan la autoestima.

Primer acto organizado por 21doce.

Primer acto organizado por 21doce.

 B.S.O.- ¿Cómo veis la profesión ahora que no trabajáis en un medio de comunicación?

 T.R.- Creo que hay un tema de envidia importante, sigue habiendo gente arriba que no es tan buena como sus subordinados y frenan a los de abajo para que no se vea que son mejores que ellos.

 S.E.- Y también hay mucha ignorancia, muchos de ellos no son conscientes de lo que hacen. Y los periodistas nos dejamos hacer de todo, hemos consentido demasiado. El día que propongan que freguemos la redacción al terminar de trabajar, habrá alguien que lo haga. Nos hacemos más daño nosotros mismos que incluso los de arriba. Me da pena lo tristes que veo a los que fueron mis compañeros; el periodismo es una actividad muy bonita, es vocación… ¿por qué estamos así? El cambio en el periodismo debe venir por nosotros, de arriba no va a llegar nunca.

 T.R.- Se aprovechan de nuestros miedos, del temor a plantarnos ante estas situaciones y sus consecuencias.

 S.E.- Al final te acabas enfrentando a la noticia pensando qué quieren los demás que escribas, no con la mente abierta a lo que está ocurriendo. Un periodista con miedo nunca informará bien.

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