“Bolonia ha sido una decepción, está empeorando los resultados”, Pedro Damián de Diego


CARLOS SANTAMARÍA
Fotos: FERNANDO SANZ

Pedro Damián de DiegoExisten muchos tipos de periodistas: parlamentarios, económicos, deportivos, los llamados “de raza”… Y luego están los periodistas “de cuna”, aquellos que desde que tienen uso de razón quieren dedicarse a dar noticias. Pedro Damián Diego Pérez (Hontoria de Valdearados, Burgos, 1958) es uno de esos profesionales. Buena prueba de ello es que lleva ejerciendo el periodismo desde que apenas contaba con 12 años cuando escribía sus primeros artículos como becario del Sistema de Universidades Laborales.

A partir de ahí, una meteórica carrera que le ha llevado a trabajar en los sitios más relevantes del periodismo nacional y regional: Diario 16, El Mundo, RNE, El Norte de Castilla y actualmente columnista de La Razón, tertuliano en los programas Informativo de medianoche y Vamos a ver de Radio Televisión Castilla y León y delegado general de la Agencia EFE en Castilla y León, empresa a la que lleva vinculado desde 1981. Su perfil se completa con  su experiencia como docente en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Valladolid y su compromiso con la Asociación de la Prensa de Valladolid, de la que fue presidente entre 1983 y 1988 y principal impulsor de su refundación en 1993.

Carlos Santamaría. ¿De qué manera ha influido la actual coyuntura económica en los problemas de la profesión?

Pedro Damián de Diego. De una manera muy desgraciada y muy negativa, puesto que se ha producido un barrido importantísimo en todas las redacciones. Han desaparecido miles de puestos de trabajo y esto ha provocado que el periodismo como actividad profesional se devalúe laboralmente.

 C.S. ¿Por qué el periodismo es una de las profesiones más vapuleadas y a la vez una de las peor valoradas por los ciudadanos?

P.D. El periodismo es una profesión de enorme responsabilidad social que podría ser comparable a la de un cirujano. Esta responsabilidad social está mal retribuida de acuerdo con la importancia que tiene. Creo que la sociedad no aprecia nuestra labor porque hay factores que en los últimos años han hecho mella en nuestra tarea. Por un lado, los programas televisivos de tipo espectáculo donde se confunde el periodismo con el divertimento han hecho un flaco favor a nuestra profesión porque muchas personas identifican eso con el periodismo de una manera errónea, ya que tampoco los promotores de esos espacios se preocupan de diferenciarlos para que la audiencia sepa que eso no es periodismo, sino otra cosa y el otro gran problema que existe es en no saber diferenciar entre opinión e información, algo que nos perjudica enormemente.

De todas maneras, constitucionalmente somos el vehículo entre el ciudadano y el entorno y ésta debería ser nuestra carta de presentación. Si cumpliéramos con los principios éticos que se enseñan en las facultades, se contribuiría a una mejor percepción social de nuestro trabajo.

 C.S. Sin embargo, sigue siendo una de las carreras más demandadas.

P.D. Efectivamente. La eclosión de los estudios de Periodismo no tiene una explicación lógica a no ser que los estudiantes se dejen llevar por lo que han visto en algunas series televisivas o películas. Creo que no conocen bien el mundo en el que pretenden insertarse y la masificación es un gran problema. Cuando yo estudiaba, la carrera de Periodismo se impartía únicamente en la Complutense de Madrid, la Autónoma de Barcelona y la de Navarra. Ahora rara es la provincia que no oferta Periodismo y eso es un desfase que no se ajusta a las necesidades reales. Por tanto, es necesario introducir un sistema de restricción en el acceso a los estudios porque el mercado de trabajo es incapaz de absorber esta demanda para la poca oferta existente.

El periodismo es una profesión de enorme responsabilidad social que podría ser comparable a la de un cirujano. Esta responsabilidad social está mal retribuida de acuerdo con la importancia que tiene. Creo que la sociedad no aprecia nuestra labor porque hay factores que en los últimos años han hecho mella en nuestra tarea.

 C.S. ¿Habría que volver entonces a los numerus clausus?

P.D. Se debería llevar a cabo un sistema de selección que limite el número de aspirantes de una manera notoria, pero esto sólo se podría hacer si se diera un acuerdo nacional entre todas las universidades, probablemente extendible a otras titulaciones. Hay que facilitar el derecho y el acceso a la educación de todos los ciudadanos, pero tampoco se deben crear falsas expectativas puesto que está claramente demostrado que no puede haber salidas profesionales para todos.

 C.S. Muchos alumnos recién licenciados se quejan de que no salen lo suficientemente preparados para ejercer. Como profesor universitario que fue, ¿qué diferencias y semejanzas ve entre los antiguos planes de estudio y los actuales?

P.D. Me encontraba más cómodo en el plan antiguo, es decir, el de las licenciaturas. Con los recursos que había, el sistema era más efectivo y se daban mejores resultados. Lamentablemente, para mí Bolonia ha sido una decepción porque se vendió al profesorado como un nuevo sistema para fomentar el contacto con el alumnado y nunca he visto más masificación en los grupos. Las materias clave del actual grado se dan con menor intensidad y más fragmentación que en lo que se veía en la licenciatura. Hoy por hoy y con los medios que hay, Bolonia se ha implantado en el peor momento económico de la Universidad. Hemos cumplido el compromiso con Europa de sumarnos a la política educativa común, pero los resultados son francamente peores.

 C.S. ¿Se podría decir que las universidades españolas son un vivero para el resto de países del mundo?

P.D. La llamada fuga de cerebros es la sangría que sufrimos y la desgracia que tenemos en este país. Se están destinando importantísimos recursos a la formación de jóvenes que acabarán creando riqueza en otros países. Es muy triste perder capital humano y que estas generaciones tan formadas se pierdan por la coyuntura que tenemos en detrimento de otros países que tienen una situación mejor y que se están beneficiando de los problemas de otros, lo que no deja de ser un contrasentido.

C.S. Entonces, y como diría la canción, cualquier tiempo pasado nos parece mejor.

P.D. Pues sí, aunque esto no deja de ser ciclos, aunque hace por ejemplo treinta años la situación en Periodismo y otras carreras como Medicina estaba muy mal. Ahora hay un claro exceso de profesionales.

Premio Miguel DelibesC.S. Usted fue uno de los principales impulsores de la refundación de la Asociación de la Prensa de Valladolid hace ya veinte años. De hecho, es el socio número 1. ¿Qué le movió a llevar a cabo aquel proyecto?

P.D. Había un clima propicio para embarcarse en la tarea de reflotar una asociación centenaria que había dejado de existir por problemas económicos y administrativos. Estuvo varios años desaparecida y un grupo de compañeros decidimos poner en marcha algo que uniera a los periodistas y que les representase para contribuir a dignificar la profesión, mejorar la formación, que sirviera de interlocutor con las distintas administraciones para múltiples asuntos como la implantación de estudios de Periodismo en una facultad pública en Castilla y León cuando estimábamos que en aquel momento era mejor que en el actual.

 C.S. ¿Qué le parece el trabajo de la actual Junta Directiva?

P.D. La Asociación ha pasado por muchas etapas y ahora mismo está inmersa en un periodo de auténtica ilusión y con grandes logros. Da gusto ver que se hacen cosas nuevas, que se tienen iniciativas, que la gente se fija en nosotros, que somos un punto importante del asociacionismo de los periodistas no sólo de Castilla y León, sino del resto de España. En cierto modo, es ver cómo un hijo va desarrollándose y creciendo cada día. Estoy encantado de que aquella obra que empezamos cuatro voluntariosos en 1993 sin medio alguno y trabajando artesanalmente tenga ahora continuidad incluso mejorando el papel de la asociación, es para mí un orgullo, lo mismo que ver cómo el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes sigue funcionando y ha abierto su abanico a otros soportes. Me alegra que este galardón no haya sucumbido a la crisis, sino que se haya reforzado captando un patrocinador solvente y nacional que ha visto en él una oportunidad para desarrollar una importante labor.

 C.S. Con las asociaciones provinciales consolidadas, ¿cree que es el momento más adecuado para constituir un órgano como el Colegio Oficial de Periodistas de Castilla y León?

P.D. Es un momento muy complicado para iniciar cualquier proyecto. Se ha dado un proceso que ha desembocado en la creación oficial del Colegio y ahora el reto del Colegio es demostrar que es útil y que puede hacer cosas buenas para la profesión. Veo complicado la coexistencia de Colegio y Asociación porque las cuestiones de formación, representación y actuación ante un conflicto profesional son tareas para las asociaciones. Si el Colegio realmente aporta algo que no pueden hacer las asociaciones, entre todos tendremos que tomar la decisión de optar por una de las dos alternativas.

La creación de un organismo de este tipo exige esfuerzos económicos y una infraestructura que llega en el peor momento de la profesión, aunque hay que ser positivo y dar tiempo al tiempo para ver qué sucede.

 C.S. Otro de los temas que lleva dando que hablar en nuestra profesión desde hace tiempo es la irrupción de las redes sociales. ¿Considera Twitter una herramienta periodística?

P.D. Las redes sociales pueden ser usadas por los periodistas como un elemento de trabajo y de alerta, pero en ningún momento las redes sociales pueden sustituir la labor del periodista porque el periodista, de acuerdo con lo que hemos estudiado y la conciencia que hemos adquirido en las facultades, se mueve por unos principios éticos que en las redes sociales no están y la labor técnica del periodista no la puede ejercer cualquier persona que expone su libertad de expresión en una red social. El periodista tiene que comprobar siempre cualquier pista que le pueda dar una red social si eso le da pie para obtener información. El único que tiene herramientas, conocimientos y preparación técnica para acomodar la información respetando siempre los principios éticos es el periodista y esto es irremplazable por cualquier red social.

No creo que Twitter rompa nuestro negocio porque son cosas absolutamente distintas. Nosotros informamos; somos el vehículo entre lo que ocurre y el ciudadano a través, en la mayoría de los casos, de canales que son clientes de los medios de comunicación al no ser destinatarios finales de la información de acuerdo con nuestro fin social.

 C.S. ¿No cree que va en contra del modelo de negocio de las agencias como en la que usted trabaja?

P.D. No, porque nosotros también utilizamos las redes y lo hacemos acorde con los productos ya hechos. No creo que Twitter rompa nuestro negocio porque son cosas absolutamente distintas. Nosotros informamos; somos el vehículo entre lo que ocurre y el ciudadano a través, en la mayoría de los casos, de canales que son clientes de los medios de comunicación al no ser destinatarios finales de la información de acuerdo con nuestro fin social. Además, la cuenta en Twitter de la agencia EFE es una de las más seguidas en España, lo que hace que sea una manera de llegar al gran público con un breve extracto de noticias importantes que damos.

 Pedro_Damián_de DiegoC.S. ¿Emprender o morir?

P.D.  El emprendimiento es una de las opciones que pueden salvar la situación. Eso combinado con la innovación revertería la actual situación, pero comporta un riesgo que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Mucha gente prefiere la vida hecha y no arriesgar. Otros, sin embargo, son capaces de construir un guión empresarial que lleve a buen puerto su idea.

 C.S. Y tener dinero para materializar dicha idea.

P.D. Está claro que a la capacidad de arriesgarse se une la falta de financiación, por eso es muy importante que haya líneas específicas para los emprendedores y, sobre todo, para los jóvenes, aunque ahora se están haciendo avances en este sentido y se están viendo resultados.

 C.S. Al menos no todo es negativo. ¿Qué les diría a los jóvenes que van a estudiar Periodismo y a los que ya lo están haciendo?

P.D.  A los que no han empezado, nunca les voy a recomendar que no hagan Periodismo porque es una profesión preciosa y necesaria en la sociedad. Lo que sí les pido es prudencia y que reflexionen profundamente antes de matricularse para saber exactamente dónde se meten, en qué consiste la profesión y cuáles son sus salidas profesionales, es decir, que no estudian Periodismo por hacer algo porque no tiene ningún sentido y para los que ya han tomado la decisión, mi recomendación es que estudien y estén en contacto permanente con la realidad. La diferencia esencial de un estudiante de Periodismo con otro de cualquier materia es que el futuro periodista debe estar familiarizado con el entorno que le rodea, pero desgraciadamente he podido observar a lo largo de mis años como docente que los estudiantes de Periodismo se preocupan muy poco de lo que  sucede a su alrededor.

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